Cascada de Atlihuetzia y la leyenda de una joven prisionera

La cascada de Atlihuetzia tiene una caída de más de 30 metros de altura y su nombre significa "lugar donde cae el agua" en náhuatl.

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Cascada de Atlihuetzia y la leyenda de una joven prisionera
Foto: Engin_Akyurt/Pixabay

La cascada de Atlihuetzia es uno de esos lugares que no se pueden dejar pasar, visitarla es todo un goce y un espectáculo natural, con impresionantes vistas de la caída del agua y una exuberante vegetación, que crean un entorno perfecto y mágico.

La cascada de Atlihuetzia es una de las tantas maravillas que el estado de Tlaxcala tiene para el mundo, se ubica en el municipio de Yauhquemecan. Su nombre significa en náhuatl “lugar donde cae el agua“, apelativo que le hace justicia por su impresionante caída de más de 30 metros de altura.

Esta impresionante caída de agua se encuentra rodeada de una abundante y siempre verde vegetación, mientras que a su pies se halla una pequeña laguna que adorna majestuosamente este paraíso natural. En la parte superior se encuentra el lujoso Hotel Misión Tlaxcala, desde donde se puede apreciar y disfrutar de la vista panorámica de la región.

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El agua que escurre con fuerza de la cascada de Atlihuetzia proviene del río Zahuapan. Muy cerca de ahí existe una enorme peña donde se encontraron pinturas rupestres de Amaxac.

Cascada de Atlihuetzia, lugar de leyendas

Existe una vieja y famosa leyenda que, Matlacueyatl (falda azul) vivía en lo más alto de la montaña y tenía una hermosa hija de nombre Atlihuetzia, quien gustaba de bajar a las barrancas y bañarse en las aguas que escurren de las montañas.

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Matlacueyatl, preocupada por el bienestar de su hija, le pidió que no fuera más ya que había visto a los Chanes (personajes crueles de la historia conocidos como duendes) deslizándose por el agua. Se decía que estos seres tomaban prisionero a todo aquel que se encontraran a su paso, por lo que le pidió a Atlihuetzia que no fuera más.

Un día, Matalcueyatl llegó a su casa u sucedió lo que tanto temió, Atlihuetzia no estaba, la buscó por toda la montaña durante dos días, hasta que halló su ropa entre la maleza que rodea la cascada. Entonces supo que jamás volvería a verla ya que había quedado prisionera de los Chanes.

Desde aquel día la cascada luce majestuosa, simulando la belleza de la joven allí prisionera. Incluso, hay personas que aseguran haber visto a los Chanes jugar y reír con Atlihuetzia.

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