Queso de bola, ¿cómo llegó a Yucatán?

Con este manjar se prepara el tradicional queso relleno y el típico postre conocido como las marquesitas

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Queso de bola, ¿cómo llegó a Yucatán?
Caprabo/Flickr

Es uno de los elementos más importantes para la cocina tradicional del estado, la pregunta es: ¿cómo llegó el queso de bola a Yucatán, de un país tan lejano como Holanda? Para todos aquellos que se han hecho la misma pregunta, con mucho gusto ahora la vamos a esclarecer. Así que acompáñanos en este viaje histórico y gastronómico.

Existen muchas teorías al respecto, pero hay una en la que coinciden los cronistas culinarios y es que cuentan que hace mucho tiempo un barco que se dirigía a las antillas holandesas fue sorprendido por una tormenta, provocando su hundimiento en la costa.

Después del terrible acontecimiento, algunos habitantes decidieron explorar los resto y lo que hallaron fue parte del cargamento que incluía productos lácteos, y sí, ahí mismo encontraron el tesoro más preciado, el queso de bola.

Tan sorprendidos del sabor y la calidad que dejó esta experiencia, los primeros quesos fueron traídos de manera clandestina, gracias a las embarcaciones marítimas que exportaban el henequén a Europa.

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Otra historia del queso de bola

Existe una versión muy similar, que pone como protagónicos a los barcos que transportaban el oro verde -henequén- que ingresaban por Chetumal, Quintana Roo, que al llegar a costa yucateca, también a manera de contrabando, comenzaron a surtir el mercado que después llamarían el Chetumalito, haciendo alusión al lugar de procedencia. 

La versión más rosa dice que fue traído por los grandes hacendados cada vez que viajaban a los países europeos, finalmente el sabor conquistó los paladares de los antiguos pobladores del estado, quienes aprendieron su elaboración y a utilizarlo como ingrediente esencial en varios platillos que hacen de su cocina tradicional, una de las más deliciosas de México.

Con este ingrediente se prepara el tradicional queso relleno, al cual se le agrega en su parte interior picadillo de carne de cerdo, que se sirve bañado en dos salsas: la blanca hecha de harina (kol)  con epazote y la roja se elaborada con tomate y chile.

El queso de bola también le dan un toque súper especial a las marquesitas, antojito que inventó un vendedor de helados, quien sustituyó la nieve por este manjar rallado, un típico dulce que se ofrece en el comercio ambulante de casi todos los parques y las plazas de la capital y los municipios del estado.

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