Cócorit, el pueblo de las aves en las paredes

En las casas de esta comunidad hay pintorescos murales que te fascinarán

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Cócorit, el pueblo de las aves en las paredes
Foto: oh_susy_q/Instagram

Al sur del estado de Sonora se encuentra Cócorit, también conocido como el Pueblo de las Aves. Es uno de los ocho pueblos de la etnia yaqui y está colmado de historia y tradición, mismas que han sabido perdurar con el paso del tiempo.

Esta comunidad originaria ha preservado celosamente su identidad cultural, por eso existe el Museo de los Yaquis en su honor. Es uno de los cinco museos etnográficos que existen en el planeta, motivo por el que fue reconocido por National Geographic.

Cócorit fue fundado en 1617 por los jesuitas, quienes llegaron a la región para evangelizar a las tribus yaquis que se encontraban frente al Mar de Cortés.

Los ocho pueblos yaquis reconocidos hoy son: Loma de Guamúchil, Loma de Bácum, Tórim, Vicam, Pótam, Ráhum, Huirivis y Belem.

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Cócorit, lienzo ecológico

Cócorit se encuentra a escasos minutos de Ciudad Obregón y su nombre proviene de la lengua yaqui: Ko’okoi significa “chile”, “pimiento” o “picante”. Este pintoresco pueblito se distingue porque sus paredes han servido de lienzos para que diversos artistas plasmen hermosas especies de aves.

Al caminar por las calles de Cócorit se puede admirar una gran variedad de murales ecológicos en honor de estos seres alados, pues allí son comunes, en grandes cantidades, junto con las iguanas.

Estos reptiles, por otra parte, son una especie muy querida en Cócorit, por eso se puede ver una iguana gigante resguardando las letras que conforman el nombre del pueblo.

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Si visitas Cócorit —cuando las condiciones sanitarias lo permitan—, no puedes perderte su maravilloso YaquiTour, un recorrido en tranviabús por los principales lugares del pueblo: la Plaza de Armas, la Casa de Adobe, la Parroquia de Nuestra Señora de Guadalupe, entre muchos otros.

El inolvidable colorido de Cócorit, el pueblo alado, comenzó cuando un grupo de artistas comenzó el proyecto Alas de mi Pueblo, cuyo objetivo era pintar los espacios para evitar la publicidad política y los grafitis.

Desde entonces, los habitantes de Cócorit se inscriben en una lista de espera para que los muros de sus casas sean pintados con alguno de estos murales de aves custodias del pueblo.

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