Conoce el Caracol, el observatorio maya donde se estudiaba a Venus

Sobresale entre las edificaciones aledañas por su importancia para la vida diaria de sus antiguos habitantes y por su construcción redondeada

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Conoce el Caracol, el observatorio maya donde se estudiaba a Venus
Foto: sociedadeviajeros_/Instagram

Chichén Itzá es una imponente ciudad maya, considerada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, donde se encuentra el Caracol, un observatorio en forma de espiral que, se calcula, fue construido entre los años 900 y 1000 d.C.

A esta construcción se le empezó a llamar “Caracol” por la escalera ubicada en medio del edificio, que va del primer piso a la parte más alta.

La arquitectura del Caracol es la más elaborada y majestuosa de todas. La fachada está adornada con mascarones y figuras humanas rodeadas por plumas. Consta de dos plataformas rectangulares, las cuales están colocadas en diferentes direcciones, lo que ayudaba a la observación astronómica.

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Características del Caracol

Mide cerca de 22 metros de alto y tiene un conjunto de tres escaleras al frente que están decoradas con serpientes entrelazadas; anteriormente era posible contemplar cuatro ventanales, tres en la parte superior y uno en la parte baja, pero tras varias remodelaciones, hoy sólo es posible ver dos. Tras esas remodelaciones se adicionaron varias construcciones, como cisternas, un baño de vapor y un arco sobre un camino.

En uno de sus puntos que dan al norte es posible observar Venus aproximadamente cada ocho años, mientras que en otra de sus ventanas se puede admirar la caída del cenit el 20 de mayo.

El Caracol es una construcción redondeada bastante particular que, sin duda alguna, destaca entre las aledañas porque la mayor parte de edificaciones mayas presenta líneas rectas y por su importancia para la vida diaria de los antiguos mayas.

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Varios investigadores han encontrado distintas relaciones del Caracol con eventos astronómicos, como los equinoccios y solsticios, mismos que ayudaban a los mayas antiguos a tomar decisiones y establecer con una mayor exactitud los periodos de siembra y cosecha.

También ayudaba a “conectar” los edificios con los dioses mayas, pues el Sol, la Luna y las estrellas eran consideradas representaciones celestes de algunas de estas deidades y podían verse desde aquí.

Pero el objetivo principal del Caracol era estudiar Venus —planeta de Kukulkán—, del cual definieron muchos datos precisos, como su ciclo sinódico de 584 días y que cinco ciclos de su traslación equivalen a ocho años solares.

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