Lee los mejores poemas de José Saramago para festejar su natalicio

Festejamos el natalicio de Jose Saramago con algunos de sus mejores poemas

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Lee los mejores poemas de José Saramago para festejar su natalicio

Aunque José Saramago es mejor conocido por su talento como novelista, también publicó algunos hermosos poemas a lo largo de su gran trayectoria literaria.

Es uno de los autores más recordados durante la pandemia por el tipo de historias distópicas que retrataron en sus obras. Sin duda, la más famosa, Ensayo de la ceguera.

Un día como hoy, pero de 1922, nació José Saramago en una pequeña aldea de Portugal, Azinhaga, que al menos hasta 2001 sólo contaba con 1,800 habitantes.

A pesar de provenir de una zona marginal europea y de una familia humilde, logró posicionarse como uno de los autores más importantes de la literatura contemporánea desde su primera novela: Tierra de pecado, en 1947.

En los poemas de Saramago podemos encontrar temas universales como amor, miedo y desasosiego. Te mostramos cuatro, los cuales te dejarán con el corazón abierto.

Poemas de José Saramago

Integral

Ser bicho, piedra, sol, u otro hombre,

Por un segundo, sólo, no ser yo

Dejar de ver el mundo desde esta altura,

Pesar el más y el menos de otra vida.

Por un segundo, sólo, otros ojos,

Otra forma de ser y de pensar,

Olvidar cuanto sé, de la memoria

Nada dejar, ni el saberla perdida.

Por un segundo, sólo, otra sombra,

Otro perfil en el muro que separa,

Gritar con otra voz otra amargura,

Cambiar por muerte la muerte prometida.

Por un segundo, sólo, encontrar

En tu cuerpo mudado el cuerpo mío,

Por un segundo, sólo, y no más:

Por desearte más, ya conocida.

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Di tú por mí, silencio 

No era hoy un día de palabras,

Intentos de poemas o discursos,

Ni ningún camino era nuestro,

Para decirnos bastaba un acto sólo,

Y ya que en las palabras no me salvo,

Di tú por mí, silencio, lo que no puedo.

Pues el tiempo no para

Pues el tiempo no para, poco importa

Que los días vividos nos acerquen

El vaso de agua amarga colocado

Donde la sed de vida se exaspera.

No contemos los días que pasaron:

Fue hoy cuando nacimos,

Sólo ahora la vida ha comenzado, y, lejos aún,

La muerte ha de cansarse en nuestra espera.

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