San Blas en la Riviera Nayarit

San Blas: una verdadera joya del Pacífico, en la Riviera Nayarit

San Blas es uno de esos destinos que concentran todo en un mismo espacio: playas,  gastronomía, naturaleza e historia, que por cierto es muy rica e interesante, misma que se cuenta no sólo a través de sus cronistas; es su arquitectura el primer rostro que comienza a delatar su pasado, así que te invitamos a descubrirlo junto a nosotros. 

El origen de esta joya del Pacífico comienza en la segunda mitad del siglo XVII, cuando se levantó como astillero y era punto de salida para los viajes de colonización de la Corona española. Ya como puerto, fue fundado por Nuño Beltrán de Guzmán en 1530, pero fue reconocido hasta 1768.  

Para conocer más sobre estos hechosm hay que arrancar por La Contaduría, un fuerte construido en 1770 en el cerro de San Basilio, para después partir hacia las ruinas del Templo de Nuestra Señora del Rosario, construido en 1769, digno escenario para un par de fotos.

Continúa por la Casa de la Cultura, su edificio albergó la Ex Aduana Marítima del siglo XIX, con el propósito de controlar el tráfico de mercancías en el puerto.

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Después de este tour del conocimiento, ¿qué tal un recorrido por sus playas? Iniciemos por El Borrego, que se extiende a lo largo de 3 kilómetros de fina y dorada arena, es la favorita de los surfistas por sus famosas olas.

Pero si abordas una lancha hacia Isla del Rey, descubrirás un paraje de bella naturaleza, entre mar y arena, ideal para paladear las delicias gastronómicas de San Blas.

Los lugareños dicen que la playa imperdible es Piedra Blanca, donde se aloja la imagen de la Virgen de Nuestra Señora del Rosario, también conocida como La Marinera, la santa patrona de los navegantes, quienes llevan a cabo una gran fiesta en su honor cada 7 de octubre. En este peñasco se puede comprar artesanía huichol

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El universo de San Blas

Otro gran atractivo de destino se refugia en sus maravillas naturales, como El Pozo y el río San Cristóbal, así como el Parque Nacional La Tovara, que se localiza a 2 kilómetros de San Blas, que es una de las zonas más espectaculares de este lugar. Para su exploración, hay que recorrer en lancha sus mangles, que son el hogar de garzas canelas y blancas y tortugas.

Por ahí quedan al descubierto casas flotantes construidas de madera por los  primeros asentamientos de este escenario, mismas que sirvieron para rodar la película Cabeza de Vaca (Nicolás Echeverría, 1991). Pero esta travesía continúa hasta llegar al cocodrilario comunitario, donde se podrán apreciar reptiles y otras especies de animales.

Para cerrar con broche de oro, una visita a la Isla Isabel, que se encuentra a 70 kilómetros del puerto. Se trata de una formación rocosa de origen volcánico, refugio de una diversidad de aves. 

Aunque también está la opción de visitar la comunidad cora de Singayta, que se halla a 2 kilómetros del puerto, un encuentro que promete ser muy interesante y enriquecedor. Así que en San Blas la experiencia es completamente diferente, si lo comparamos con otros destinos de playa.