Tequila: donde se respira, observa y degusta

El destino jalisciense que lleva en su nombre la penitencia

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Tequila: donde se respira, observa y degusta
Ted McGrath/Flickr

Para llegar al Pueblo Mágico de Tequila la ruta más recomendable es la que ofrece José Cuervo Express. El tren que parte de la ciudad de Guadalajara atraviesa a lo largo de una hora los mejores paisajes agaveros que ofrece México, mismos que son reconocidos por la UNESCO, como Patrimonio Mundial de la Humanidad.

Mientras deleitas las pupilas con estas postales, la experiencia incrementa con la serie de comodidades que brinda el transporte que viaja directamente a Tequila, así que una degustación de caballitos y cócteles elaborados con esta bebida, te esperan durante el viaje, en compañía de una excelente charla o perdiendo tu mirada en ese increíble rostro natural.   

Una vez en la terminal de Tequila, la empresa ameniza tu llegada con mariachis y una demostración del proceso de corte o jima de agave. Pero el Pueblo Mágico aún tiene más por explorar entre las haciendas productoras de este elixir representativo de México y por cada uno de los rincones de su centro.   

En este destino todo tiene que ver con esta bebida, así que cada visita entre restaurantes y bares llegará hasta tu mesa un clásico jarrito de tequila. Durante los fines de semana el ambiente se ameniza por alguna banda de música, claro, cómo puede faltar mientras paladeas el sabor del agave de estas tierras.

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La vida entre Tequila 

Sin duda Tequila lleva en su nombre la penitencia, es inevitable que su temática se plasme entre muros, con la intervención de diferentes artistas; decoraciones temáticas entre sus lugarcitos para degustar esta delicia; incluso el Palacio Municipal se viste con los colores del agave, para contar la historia del surgimiento de esta bebida.

Para conocer cada detalle del Pueblo Mágico de Tequila, hay que caminar hasta perderse entre sus callejones y templos arquitectónicos como la Iglesia de Santiago Apóstol, que aún deja al descubierto su fachada barroca, mientras se adorna con hermosos vitrales. También hay que dirigir los pasos al Templo de la Purísima y la Capilla del Calvario.

Esta misma ruta conduce también al Museo Nacional del Tequila, el cual está integrado por cinco salas donde se admira la evolución de este producto. Además incorpora una serie de exposiciones en su área temporal, donde artistas locales y nacionales encuentran un espacio para su obra relacionada a este tema. 

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Sin embargo, Tequila se conoce a profundidad al visitar las fábricas y haciendas que dan vida a este líquido cristalino o ámbar, de acuerdo al gusto de cada paladar. Así que las opciones son variadas, en cada una se muestra el proceso de su elaboración, desde que se cosecha, hasta ser manipulado por procesos artesanales o industriales.

Al estar en estos lugares, se puede vivir la experiencia entre actividades de degustación, catas y maridajes. Así que debes estar preparado y bajo conciencia que tu visita a Tequila requiere un paladar fuerte, para recibir esa sensación fuerte y rasposa característica de esta bebida, que seguramente abrirá tu garganta para acompañar la lírica de la música vernácula que acompaña tu estadía. 

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