Asesinos seriales mexicanos. Parte 3

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Asesinos seriales mexicanos. Parte 3
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Te traemos la tercera y última parte de los asesinos seriales mexicanos más famosos y capaces de cometer los actos más aberrantes y macabros.

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Juana Barraza La Mataviejitas

Juana Barraza es originaria de Pachuca, en Hidalgo. Desde pequeña tuvo una vida realmente triste y difícil, pues su madre era una prostituta que la ofreció como objeto sexual a los 12 años de edad, a cambio de unas botellas de cerveza.

No pudo concluir su educación, además de que tuvo parejas alcohólicas que la golpeaban y maltrataban. Procreó 4 hijos de los cuales uno murió al ser asaltado.

Juana Barraza fue una aficionada de la lucha libre; cuando se mudó a la CDMX, trabajó en distintas arenas y también tuvo una pequeña carrera como luchadora, se hacía llamar La Dama del Silencio.

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Comenzó su vida criminal junto con su comadre, con quien en un principio robaba a personas de la tercera edad. Se disfrazaban de enfermeras y se ganaban la confianza de los ancianos, a quienes fingían ayudar con sus pensiones y trámites, pero los despojaban de sus pertenencias.

En 2002 Juana cometió su primer asesinato y la víctima fue María de la Luz González Anaya, a quien golpeó aplicando llaves de lucha libre, la estranguló para después llevarse sus pertenencias.

De 2002 a 2005, a Juana Barraza se le adjudicaron las muertes de 35 ancianos. Fue detenida en 2006 y trasladada al Penal de Santa Marta Acatitla, donde le dieron más de 700 años de prisión.

Mario Alcalá Anchola El Jack Mexicano

Mario Alcalá Anchola, mejor conocido como El Jack Mexicano, nació en una familia de escasos recursos. Desde niño mostró problemas de actitud y agresividad.

Al crecer, se enlistó en el Ejército, pero fue expulsado por sus problemas de actitud y conducta. Posteriormente, ingresó a la policía con el nombre falso de Fernando Ramírez Luna, en esta corporación aprendió a ocultar las huellas de los crímenes que después cometería.

El Jack Mexicano se casó y procreó varios hijos. Su esposa declaró que siempre tuvo ciertos comportamientos extraños, como sentirse superior a los demás, agresividad y trataba mal a todos.

Mario Alcalá sentía una enorme admiración por el célebre londinense asesino Jack El Destripador, por lo que se hizo llamar El Jack Mexicano.

Este hombre fue capturado cuando fue hallado el cadáver de una prostituta llamada Julia en un motel de la calle Mosqueta. El Jack Mexicano la había golpeado y asfixiado, además de que escribió el siguiente mensaje en el espejo del cuarto, afrentando a Cueto —el jefe de la policía de la época—: “Jak  Mexicano, reto a Cueto”.  Fue condenado a 60 años de prisión en 1962.

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