La Loca Zulley, la desgarradora leyenda potosina que te dejará sin aliento

La Loca Zulley, la desgarradora historia de un amor que no se consumó.

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La Loca Zulley, la desgarradora leyenda potosina que te dejará sin aliento
Foto: AdinaVoicu/Pixabay

San Luis Potosí es un estado que siempre tiene algo nuevo que ofrecer, desde exquisita gastronomía, una vasta cultura e historia, así como impresionantes paraísos naturales, sin olvidar sus leyendas, ¿conoces la de la Loca Zulley? Sino aquí te la contamos.

La Loca Zulley, una leyenda de corazones rotos

De la Plaza de San Miguelito, San Luis Potosí, se desprende la historia de la Loca Zulley, una leyenda llena de tristeza y dolor que te erizará la piel y te estrujará el corazón. Claudia Zulley era una mujer de buena y acomodada familia, cuya belleza era innegable.

La Loca Zulley era una chica llena de vida y felicidad pese a haber perdido a su padre y hermanos cuando era niña, por lo que creció a lado de su madre y su hermana menor. Claudia gustaba de usar vestidos elegantes y sombreros que resaltaban su impresionante belleza, misma que era enmarcada siempre por su impecable sonrisa.

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Un buen día de primavera, cuando Claudia Zulley tenía 16 años, conoció a su primer amor, un hombre llamado Rodolfo, de quien se enamoró perdidamente y con quien comenzó un tórrido romance que duró varios años hasta que una noche, aquel hombre le entregó un hermoso anillo de compromiso de oro blanco que había pasado de generación en generación en su familia como prueba de amor.

Claudia Zulley aceptó gustosamente y ese mismo día fijaron la fecha de su boda con la promesa de amarse siempre sin importar lo que sucediera. Fue así como comenzaron los preparativos de su boda y una mañana de otoño, la Loca Zulley se vistió de blanco y se alistó para llegar al altar y contraer matrimonio con su amado en el Templo de San Miguelito.

La mujer llegó al altar y Rodolfo no llegaba, los minutos pasaban y sus ilusiones comenzaron a desmoronarse junto con su corazón. Atónitos al ver lo sucedido, amigos y familiares la miraron con compasión, mientras ella seguía esperando en el altar a su amado, que nunca llegó.

Desconsolada, Zulley soltó un grito desgarrador que hizo estremecer a los presentes y de inmediato estalló en llanto, pensando que Rodolfo había muerto, pues creía que eso era lo único que pudo impedirle llegar a su boda.

Los rumores sobre la muerte de Rodolfo crecieron, mientras que algunos otros aseguraban que simplemente le había huido al compromiso, lo cierto es que nadie supo lo que sucedió con aquel hombre que le juró amor eterno a Claudia. Desde entonces la mujer no volvió a ser la misma y comenzó a perder la razón.

Todos los días la Loca Zulley esperaba a su amado vestida de blanco en el jardín de San Miguelito o en la Plaza de Armas, donde ocasionalmente veía reflejado en otro hombre a Rodolfo y cuando esto sucedía su rostro se llenaba de felicidad, desafortunadamente todo era obra de su imaginación.

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Sumida en una terrible tristeza, la mujer perseguía a los hombres que confundía con Rodolfo, fue así como surgió el mote de la Loca Zulley. Años más tarde, Claudia murió de tristeza y por causas naturales, y su cuerpo fue depositado en el panteón del Tecuán, atrás del templo de San Miguelito.

Tiempo después, el panteón fue sustituido por la escuela Manuel José Othón y se dice que entre los escombros del camposanto fue encontrado el anillo que Rodolfo le entregó a Zulley en señal de compromiso y amor eterno. Hasta la fecha algunos pobladores de San Miguelito aseguran que el espíritu de la mujer se aparece vestida de blanca a la espera de su amado.

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