5 Pueblos Mágicos cerca de la CDMX para una escapada de último minuto

Por: Circe Vargón

A veces, el mejor plan es el que no se organiza con meses de anticipación. Para los habitantes de la capital, la ubicación geográfica de la CDMX es un privilegio que permite acceder a joyas coloniales y naturales en menos de tres horas.

Si buscas Pueblos Mágicos cerca de la Ciudad de México para este fin de semana y quieres darte el lujo de caminar por alguno de los lugares más emblemáticos de nuestro país, aquí te contamos todo lo que necesitas saber.

¿Listos para un paseo por bellos lugares cerca de la CDMX?/Foto: Pexels

Tepoztlán, Morelos: Energía pura al pie del Tepozteco

A solo una hora y media de la capital, Tepoztlán sigue siendo el refugio favorito de quienes buscan recargar energías entre montañas.

Este Pueblo Mágico, famoso por su pirámide del Tepozteco coronando el cerro, ofrece algo más que paisajes. Es un imán para los amantes del esoterismo, la medicina tradicional y las caminatas matutinas que limpian los pulmones del smog capitalino.

Pero no todo es misticismo. En el zócalo, las micheladas preparadas con ingredientes locales -jitomate, chile y un toque de magia- son una institución.

Y si llegas con hambre, elotes, tlacoyos y el famoso “itiacate” (un tamal gigante envuelto en hoja de maíz) te esperan en cada esquina.

Tepoztlán/ Foto: SECTUR

Huasca de Ocampo, Hidalgo: El primer Pueblo Mágico de México

Si la historia te llama, Huasca de Ocampo es parada obligada. Fue el primer Pueblo Mágico del país (5 de octubre de 2001) y no es para menos. Aquí se encuentran los famosos Prismas Basálticos, una formación geológica única en el mundo: Columnas de roca de hasta 40 metros de altura que parecen talladas por una mano divina, resultado del enfriamiento lento de lava volcánica hace más de 2.5 millones de años.

 El agua que cae entre ellas forma pozas de tonos esmeralda que invitan a la contemplación.

La experiencia se completa con una visita a la Hacienda Santa María Regla, catalogada por el rey Carlos III de España como “única en su tipo”. Este lugar ha sido escenario de películas como “La Máscara del Zorro”, protagonizada por Antonio Banderas.

Hoy funciona como hotel, pero sus patios y jardines están abiertos al público. Y para los más aventureros, el museo del duende -sí, como lo lees- cuenta las leyendas de estos seres míticos que, según los lugareños, habitan los bosques de la región.

Huasca de Ocampo/ Foto: SECTUR

Malinalco, Estado de México: Un santuario tallado en la roca

Malinalco es de esos lugares que te dejan sin aliento. Aquí se encuentra el Santuario de los Guerreros Águila y Jaguar, una estructura monolítica tallada directamente en la roca viva de la montaña.

Fue el centro ceremonial de los mexicas, y subir sus escalones labrados en la piedra es como caminar sobre la historia viva.

Pero Malinalco tiene otra joya menos conocida: su exconvento agustino del siglo XVI, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Los frescos en su interior son una de las muestras de arte virreinal más impresionantes del país.

Y para cerrar con broche de oro, la gastronomía local ofrece el “chivo enchilado” y las “cecina enchilada” que bien podrían llevarse un premio.

El clima, fresco durante todo el año, lo convierte en el destino perfecto para quienes huyen del calor de abril.

Malinalco/Foto: SECTUR

Real del Monte, Hidalgo: El sabor de los pastes y la niebla minera

Si hay un Pueblo Mágico que huele a historia y a horno recién encendido, ese es Mineral del Monte, mejor conocido como Real del Monte.

Aquí, el paste es un símbolo de identidad. Y es que este platillo, de origen británico, llegó a tierras mexicanas en 1824 con los mineros de Cornualles, Inglaterra.

Lo que comenzó como un “pasty” relleno de carne, papa, nabo y poro, se transformó con la sazón local hasta convertirse en el paste que hoy conocemos: masa firme que abraza rellenos que van desde el tradicional de papa con carne hasta mole verde, tinga o rajas con queso.

La tradición es tan viva que el Congreso del estado de Hidalgo declaró a Real del Monte como “Cuna del Paste” y estableció el 1 de agosto como el Día del Pastero Artesanal.

Y si eso fuera poco, cada segundo fin de semana de octubre se celebra el Festival Internacional del Paste, que en 2026 llegará a su décimo sexta edición. Para entonces, se espera que ya esté inaugurado el primer monumento dedicado al paste, una escultura de bronce de 1.70 metros de altura que representa a una mujer artesana sosteniendo una canasta con pastes.

Pero Real del Monte no es solo comer. La Mina de Acosta te permite adentrarte a más de 300 metros bajo tierra para vivir la experiencia del minero del siglo XIX.

Y el Panteón Inglés, con sus tumbas de estilo victoriano y sus historias de fantasmas, es un paseo obligado para los amantes del misterio.

La neblina que envuelve sus calles empedradas le da un aire melancólico que pocos lugares logran.

Mineral del Monte o Real del Monte/ Foto: SECTUR

Tepotzotlán, Estado de México: Joya del barroco novohispano

A solo 40 minutos de la CDMX, Tepotzotlán es el más cercano de todos. Pero no dejes que la proximidad te haga subestimar su grandeza.

Su Museo Nacional del Virreinato, ubicado en el antiguo Colegio de San Francisco Javier, alberga una de las colecciones de arte virreinal más importantes del mundo. Los retablos dorados, cubiertos de pan de oro del siglo XVII, te dejan con la boca abierta.

Y si el arte no es lo tuyo, el tren turístico que recorre el centro y los alrededores es una opción divertida para toda la familia.

La gastronomía también tiene su espacio: las carnitas de cerdo y los dulces típicos son famosos en toda la región.

El consejo: llega temprano al museo, recorre el centro en la mañana y come en los puestos del mercado, no en los restaurantes de la plaza principal. La diferencia de precio es notable y la calidad, muchas veces superior.

Tepotzotlán/Foto: SECTUR

Consejos para tu escapada de último minuto este abril

Ya sea que elijas la energía mística de Tepoztlán o la historia minera de Real del Monte, hay algunas recomendaciones que aplican para todos estos destinos:

  • Reserva con anticipación, aunque sea de último minuto. Los fines de semana de abril, especialmente después de Semana Santa, la demanda sigue siendo alta. Una llamada con dos o tres días de anticipación puede ahorrarte más de un dolor de cabeza.
  • Sal temprano de la CDMX. El tráfico de salida los viernes por la tarde es legendario. Si puedes salir el jueves por la noche o el viernes antes de las 6:00 AM, te ahorrarás horas de camino.
  • Lleva efectivo. Aunque muchos lugares ya aceptan tarjeta, los puestos del mercado, los guías locales y algunos estacionamientos siguen operando solo con efectivo.
  • Respeta los entornos naturales. Tanto en los Prismas Basálticos como en el Tepozteco, y no olvides, lleva tu basura contigo y usa bloqueador solar biodegradable si vas a nadar en ríos o pozas.

La belleza de vivir en el centro de México es que nunca estás lejos de un destino extraordinario. Ya sea que busques la calma de un convento agustino, la adrenalina de bajar por una cascada de piedra o el sabor de un paste recién horneado, tienes opciones para todos los gustos y presupuestos.

Los mejores lugares para salir de fin de semana/Foto: Freepik

Este abril de 2026, ¡la aventura te espera a menos de tres horas de tu casa!

El mejor viaje es el que empieza con una maleta y termina con una historia. ¡Nos vemos en el camino!

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