Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )
Descubre si el té de mezcal es real: explora su historia oaxaqueña, mitos desmentidos, receta tradicional y por qué esta bebida caliente combina agave, hierbas y calidez perfecta para viajeros en Oaxaca.
Imagina llegar a un palenque en las sierras de Oaxaca en una noche fresca y recibir una taza humeante que fusiona el alma del agave con hierbas curativas.
Sí. ¡Leíste bien! Se trata de un té de mezcal, una bebida real y ancestral que trasciende el mito de ser solo un invento moderno.
Aunque popularizado en bares contemporáneos, su base se remonta a prácticas prehispánicas donde pueblos indígenas fermentaban agave para pulque y lo destilaban con la llegada española en el siglo XVI, adaptándolo luego con hierbas locales como epazote o manzanilla para crear infusiones calientes medicinales.
Esta preparación no es un “té” en el sentido estricto, sino una tisana alcohólica que honra la cultura mezcalera de Oaxaca, reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Mitos desmentidos: ¿Por qué el té de mezcal no es un invento falso?
Muchos dudan de su autenticidad creyendo que es una moda turística, pero el té de mezcal es genuino. Surge de la costumbre oaxaqueña de calentar mezcal joven con agua, hierbas y especias para potenciar sus propiedades digestivas y relajantes, similar al “atole de mezcal” prehispánico.
Otro mito es que “quema el estómago”, cuando en realidad, diluido y con ingredientes como canela o jengibre, alivia resfriados y fortalece el sistema inmunológico, respaldado por generaciones de mezcaleros.
Finalmente, se dice que “no es mezcal real” porque se calienta, pero la norma oficial mexicana permite variaciones tradicionales siempre que mantenga el proceso de destilación del agave espadín o tobalá.

Receta tradicional del té de mezcal (¡Paso a paso!)
Preparar té de mezcal en casa o en Oaxaca es sencillo y cautivador.
- En una olla, hierve 500 ml de agua con 2 ramitas de canela, 4 clavos de olor, una rodaja de jengibre y hojas frescas de hierbabuena o epazote (hierbas silvestres locales).
- Añade 100 ml de mezcal joven espadín (no añejo, para preservar aromas).
- Endulza con piloncillo y deja infusionar 5 minutos a fuego bajo.
- Cuela y sirve caliente en jícaras de calabaza, acompañando con sal de gusano para realzar sabores.
Esta versión auténtica, transmitida en palenques como los de Matatlán, ofrece notas ahumadas del horno de tierra y dulzor herbal, ideal para posadas invernales o catas nocturnas.

Beneficios culturales y saludables de esta bebida oaxaqueña única
El té de mezcal no solo deleita el paladar con su equilibrio entre humo terroso y frescura herbal, sino que conecta a viajeros con la identidad oaxaqueña: cada sorbo evoca el “beso a la tierra”, ritual prehispánico de derramar gotas en honor a la Madre Tierra antes de beber.
Saludablemente, combina antioxidantes del agave con propiedades antiinflamatorias de las hierbas, ayudando a la digestión y al calentamiento corporal en altitudes serranas.
En Oaxaca, se disfruta en fiestas patronales o como remedio post-cata, fortaleciendo lazos comunitarios y preservando 39 especies de agave usadas en su producción ancestral.
¡Prueba el auténtico té de mezcal en tu próximo viaje a Oaxaca!
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