El origen del Nacimiento: ¿Por qué es la tradición navideña más importante de México y el mundo?


Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

En la fría víspera de Navidad de 1223, San Francisco de Asís (1181-1226) revolucionó la celebración cristiana al montar el primer “presepio” o belén (nacimiento) en Greccio, Italia.

Cansado de misas abstractas, el santo toscano pidió permiso al Papa Honorio III para recrear la humildad del nacimiento de Jesús. Dispuso una gruta con paja, un buey y una mula vivos, campesinos como pastores, y un Niño Jesús de cera sobre un pañuelo blanco.

Según Tomás de Celano, biógrafo del santo, “Francisco quería que los fieles contemplaran con los sentidos el Niño pobre de Belén”, atrayendo frailes y aldeanos que quedaron maravillados.

Esta escena viva, inspirada en el Evangelio de Lucas, se popularizó en Nápoles (siglo XV) con figuras de barro, extendiéndose por Europa y llegando a México vía franciscanos en 1524.

Evangelización en México: De Huejotzingo a la tradición sincretizada (siglo XVI)

Los franciscanos llevaron el Nacimiento a la Nueva España como herramienta catequética, instalando el primero en Huejotzingo, Puebla (1524-1526) bajo Fray Pedro de Gante, coincidiendo con fiestas aztecas al dios Huitzilopochtli.

En Jalisco y Michoacán, se fusionó con cosmovisiones indígenas: figuras europeas ganaron piel morena, sarapes, nopales y piñatas, simbolizando sincretismo.

Carlos III (siglo XVIII) ordenó belenes en dominios españoles, popularizándolos en hogares.

En la actualidad, nuestro país alberga estilos regionales: italiano (elegante), español (barroco), mexicano (popular con charros) y contemporáneo, declarados Patrimonio Cultural Inmaterial.

Nacimiento (navidad)
El nacimiento, una tradición que perdura a pesar de los años.

Figuras esenciales del Nacimiento: Simbolismo profundo y rituales mexicanos

Cada figura del Nacimiento no es mera decoración, sino símbolo teológico y cultural que narra la historia de Belén con significado espiritual, histórico y sincretizado en México.

Virgen María: Pureza, maternidad y fidelidad inquebrantable

María ocupa el centro del pesebre, representando pureza virginal, amor maternal y obediencia absoluta a Dios

En nacimientos mexicanos, aparece con piel morena, rebozo y mirada serena, simbolizando la “Inmaculada Concepción” (8 diciembre, fecha de armado inicial). 

Tradición: se coloca primero con José, orando ante el establo vacío hasta el nacimiento del Niño. 

En regiones como Oaxaca, lleva figuras de barro negro con motivos indígenas, fusionando devoción mariana prehispánica (Tonatzin-Guadalupe).

San José: Protector, fortaleza y obediencia silenciosa

José, con vara de azucenas (símbolo de castidad), encarna fortaleza paternal, trabajo humilde y obediencia divina

Como carpintero, protege a la Sagrada Familia del destierro. En nuestro país, viste sarape o traje charro, portando herramientas.

Significado: guía familiar ante adversidades. Ritual: Besa la figura del Niño el 24 diciembre, iniciando el “arrullo”.

Niño Jesús: Esperanza, fe y nueva era de salvación

Centro espiritual, representa inocencia divina, humildad y luz del mundo. Se coloca exclusivamente el 24-25 diciembre tras el “arrullo familiar” (canto de villancicos como “Los Peces en el Río”, besos y oraciones), simbolizando su nacimiento histórico.

En México, es moreno con ojos abiertos (vigilancia eterna). Tradición: “robarlo” para devolverlo genera bendiciones.

Tamaño variable: bebé en Puebla, niño de pie en Michoacán.

Nacimiento. Niño Jesús.
Por cierto. ¿Te ha tocado arrullar al Niño Jesús?

Buey y mula: Calor corporal, judaísmo y raíces paganas

Buey (judaísmo, sacrificio del Antiguo Testamento) y mula/burro (paganismo gentil, humildad/paciencia) calientan el pesebre con su aliento, evocando Isaías 1:3 (“el buey conoce a su dueño”). 

En México, son arcilla con expresiones tiernas; simbolizan creación entera adorando al Creador. 

Variante regional: En Guerrero, incluyen borregos y chivos locales.

Pastores: Humildad de los pobres, primeros evangelizados

Representan pueblo sencillo, alegría humilde y prioridad divina por marginados.

Llegan con ovejas, instrumentos (guitarra, flauta) y ofrendas (frutas, velas).

En nuestro país, son indígenas con huaraches, simbolizando indígenas catequizados.

Significado: Dios revela primero a los humildes.

Ritual: Colocados día 1, “avanzan” hacia el Niño.

Reyes Magos: Realeza gentil, ofrendas proféticas (6 enero)

Melchor (oro: realeza), Gaspar (incienso: divinidad), Baltasar (mirra: pasión/muerte) viajan desde Oriente, simbolizando universalidad cristiana y sabiduría pagana.

En México, son morenos con turbantes charros. Tradición: colocados lejos el 6 enero (Día de Reyes). “Avanzan” diariamente. Ofrendas profetizan vida, culto y sacrificio de Cristo.

Reyes Magos.
Nosotros ya estamos viendo qué pedirle a los Reyes Magos. ¿Y tú?

Estrella de Belén: Luz guía, esperanza eterna

Estrella fugaz de 7 puntas simboliza guía divina, esperanza y llamada universal. Ilumina el pesebre.

En México, de papel brillante o latón. Significado: Cristo como “luz del mundo” (Juan 8:12).

Ritual: Primera en encenderse el 8 diciembre.

Y los siguientes son elementos adicionales, en México: Ángel (anuncio misericordioso), diablito (tentación vencida), ermitaño (soledad contemplativa), indígenas/nopales (sincretismo).

La costumbre es que el nacimiento se monte el 8 de diciembre y se quite el 2 de febrero (Día de la Candelaria).

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