California Dancing Club: El histórico salón de baile donde el mambo y el danzón reviven la Época de Oro del Cine Mexicano

Maggu Jasso / m.jasso@mexicotravelchannel.com.mx

Sumergirse en el Salón California Dancing Club es como abrir un viejo baúl lleno de melodías, luces tenues y recuerdos que nos susurran al oído las historias de un México antiguo, clásico, que ya fue, pero que sigue latiendo en cada nota y en cada paso de baile.

Ese México antiguo, lleno de magia y nostalgia, se revive aquí cada noche, cuando el sonido de la música y las voces vuelven a llenar el aire. Incluso, nos hace recordar lo que fue la Época de Oro del cine mexicano, porque fue ahí donde se grabaron películas y escenas de grandes protagonistas como Pedro Infante. Una verdadera máquina del tiempo.

Desde el primer acorde, el California te envuelve en un abrazo cálido que conecta generaciones y nos recuerda que, a pesar del paso del tiempo, la música y la alegría siguen siendo el alma de nuestra cultura.

No se trata sólo de espacio para bailar, es un refugio emblemático que guarda historias y recuerdos de varias generaciones mexicanas. ¿Aún no lo conoces?…. ¡Pues atrévete a saber más de este icónico lugar de la bella Ciudad de México!.

Una joya cultural

Ubicado en Calzada de Tlalpan núm. 1189, en la colonia Portales, este salón se ha convertido en una verdadera joya cultural. Fue inaugurado el 11 de noviembre de 1954 y fue apodado como “El califas”.

Desde su apertura, el Salón California rápidamente se consolidó como uno de los puntos de encuentro favoritos para amantes del baile, tanto para jóvenes como para adultos.

Su arquitectura conserva ese estilo clásico de salones de baile de antaño, con espejos en las paredes, grandes lámparas y un salón amplio que invita a todos a moverse al ritmo de boleros, cumbias y más.

Importancia de su ubicación

El Salón California fue diseñado intencionadamente en esa ubicación no sólo por su accesibilidad sino por la cercanía a barrios con fuerte tradición popular y cultural, buscando crear un espacio que uniera a distintos públicos en torno a la música y el baile.

Su pista de baile, construida con maderas de maple canadiense importadas, ofrecía una superficie ideal para la ejecución de bailes exigentes como el mambo, cuya popularidad entonces estaba en su apogeo.

Este ritmo, originado en Cuba, se había convertido en un fenómeno que cruzó fronteras y llenaba salones como el California de energía, sensualidad y elegancia.

Entre los aspectos más icónicos del Salón California está su llamado “Reglamento de conducta”, un código no escrito que regulaba el comportamiento en la pista y la interacción social para asegurar respeto y mantener el ambiente festivo y familiar.

Este reglamento se hacía efectivo, en parte, gracias al “balcón de los observadores”, un espacio privilegiado desde el cual unos pocos elegidos – conocidos como “padrinos” – vigilaban el orden y, a menudo, decidían quién entraba en el ritmo del baile o cuándo se debía hacer el famoso cambio de ritmo, un ritual esperado por todos que marcaba el momento culminante de la noche.

Un lugar de “ficheras”

Una parte fundamental de la vida del salón eran las “fichas” y las “ficheras”: las primeras eran tokens que se compraban para pagar a las compañeras de baile o bailarines profesionales, conocidos como ficheras, quienes además aportaban un toque de carisma y seducción al ambiente.

Este sistema permitía que la pista estuviera siempre llena de parejas deslizándose al son del mambo, danzón, cumbia o bolero, generando un ambiente único que combinaba tradición, diversión y un sentido de cierta elegancia popular.

Entre la fama y el ritmo

Más allá de ser un punto de encuentro social, el California Dancing Club también ha sido usado como set de películas. Un ejemplo fue el filme “Bardo, falsa crónica de un puñado de verdades”, una cinta que explora la atmósfera de los años 80 y fue protagonizada por el actor Daniel Giménez Cacho.

Entre los famosos que han tocado o cantado en este espacio están: Rigo Tovar, Yuri, La Sonora Dinamita, El Acapulco Tropical y la Sonora Siguaraya.

Aunque su ritmo es variado, lo más clásico aquí es el danzón, el swing, el mambo, la cumbia, la salsa y el rock and roll.

Un espacio de glamour y tradición

El salón también guarda sus propios secretos divertidos y pintorescos. Por ejemplo, el apodo “California” podría parecer una casualidad, pero en realidad refleja el deseo de evocar el glamour y la modernidad del lugar homónimo en Estados Unidos, adaptado con el cariño y la personalidad mexicana.

Sus noches temáticas, que van desde concursos de baile hasta reuniones memorables de varias generaciones, demuestran la capacidad del California Dancing Club para adaptarse a los tiempos y seguir siendo un punto de referencia único para la comunidad.

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