Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )
¿Buscas el mejor taco al pastor? Olvida las cadenas comerciales. Descubre 5 taquerías de barrio en la CDMX con historia, técnica impecable y el sabor real del trompo.
Para cualquier habitante de la Ciudad de México, el brillo rojizo de un “trompo” girando mientras el olor a carne asada está a todo lo que da, es mucho más que una señal de comida; es un faro de identidad.
El taco al pastor es, para quienes somos foodies, una obra maestra de la ingeniería culinaria que condensa siglos de migración, adaptación y mestizaje. Sin embargo, en un mundo saturado de recomendaciones turísticas que siempre apuntan a los mismos tres locales de moda, el verdadero tesoro reside en los barrios.
Allí, donde el taquero conoce el nombre de sus clientes y la salsa no perdona, se resguarda el estándar de oro de la gastronomía callejera.
En este 2026, te invitamos a dejar atrás los circuitos comerciales para sumergirte en la CDMX más profunda y deliciosa. ¡Estamos seguros que amarás este plan!

El origen de una leyenda: Del Shawarma árabe al trompo mexicano
Antes de recorrer las calles, es imperativo entender qué estamos comiendo.
La historia del taco al pastor es un fascinante ejercicio de antropología alimentaria. Su linaje se remonta a la década de 1920, con la llegada de inmigrantes libaneses a México, específicamente a Puebla y la Ciudad de México.
Ellos trajeron consigo el shawarma, una técnica de asado vertical de carne de cordero servida en pan pita.
Con el paso de las décadas, los cocineros mexicanos sustituyeron el cordero por cerdo (más accesible y popular), el pan pita por la tortilla de maíz y el marinado original por una compleja mezcla de especias encabezada por el achiote y el chile guajillo.
Fue en los años 60 cuando el taco al pastor alcanzó su forma definitiva en la capital. La adición de la piña -cuya enzima, la bromelina, ayuda a suavizar las fibras de la carne- y el cilantro con cebolla, completaron la tríada que hoy consideramos más sagrada. ¿A poco no? Y claro, no olvidamos el cilantro, el limoncito…
Estudios gastronómicos señalan que la perfección del pastor reside en la técnica del “baile” del taquero, es decir, el corte preciso de láminas delgadas que permiten una cocción uniforme, logrando ese equilibrio perfecto entre lo crujiente del exterior y la jugosidad del interior del trompo.

1. El Vilsito (Narvarte): La metamorfosis del sabor
Ubicada en la intersección de las calles Petén y Ave. Universidad, El Vilsito es quizás el ejemplo más fascinante de la cultura urbana de la Narvarte.
Durante el día, el lugar opera como un taller mecánico común; pero al caer la tarde, las herramientas se guardan para dar paso a tres de los trompos más grandes y espectaculares de la ciudad. Esta dualidad le otorga un carácter único que lo ha convertido en un sitio de culto para los locales.
Lo que realmente eleva a El Vilsito sobre sus competidores es el equilibrio de su adobo. A diferencia de otros lugares donde el achiote es predominante y opaca el sabor de la carne, aquí se percibe una nota ahumada y especiada muy sutil.
La técnica del taquero para “volar” la piña desde la punta del trompo hasta el taco con una precisión quirúrgica es, por sí sola, un espectáculo digno de admirar.
Es la joya de la corona de una colonia que se resiste a perder su esencia familiar frente a la gentrificación.
Ubicación exacta: Petén 248 y, Av. Universidad, Narvarte Poniente, 03020.

2. Los Güeros de Boturini (Colonia Jardín Balbuena): El epicentro del oriente
Si existe una calle que pueda reclamar el título de “La meca del taco” en la CDMX, esa es Lorenzo Boturini.
En el corazón de la Jardín Balbuena, Los Güeros destaca por ser una institución que ha alimentado a generaciones de familias del oriente de la ciudad.
Mientras que las guías de Polanco o la Roma ignoran esta zona, los conocedores saben que aquí se sirve un pastor con una intensidad de color y sabor difícil de igualar.
La carne en Los Güeros se caracteriza por tener un tueste superior; las orillas de cada lámina llegan al plato con una textura crujiente que contrasta con la suavidad de la tortilla recién salida del comal.
Además, sus salsas son famosas por mantener recetas tradicionales que no han cambiado en décadas, ofreciendo un nivel de picor que desafía incluso a los paladares más experimentados.
Es el lugar perfecto para entender que el taco al pastor es, ante todo, un evento social comunitario.
Ubicación exacta: Lorenzo Boturini 4354, Aeronáutica Militar, Venustiano Carranza, 15980.

3. Tacos El Huequito (Centro Histórico): El minimalismo gourmet del barrio
Nacido en 1959 en la calle de Ayuntamiento, El Huequito comenzó, como su nombre lo indica, en un espacio de apenas un metro cuadrado.
A diferencia del estilo convencional, aquí el taco al pastor no lleva piña, cilantro ni cebolla de manera obligatoria. Su propuesta se centra en la pureza de la carne y una salsa de receta secreta que se baña sobre un “montoncito” de láminas de cerdo finamente picadas dentro de un par de tortillas pequeñas.
Este enfoque minimalista ha permitido que el sabor de la carne, marinada con una mezcla de más de diez ingredientes, sea el protagonista absoluto.
La técnica de cocción es más lenta y controlada, lo que resulta en un sabor profundamente concentrado.
Visitar el local original en el Centro Histórico es hacer un viaje al pasado, a una época donde la especialización absoluta era la clave del éxito en la gastronomía de calle.
Ubicación exacta: Ayuntamiento 21, Colonia Centro, Centro, Cuauhtémoc, 06050.

4. Tacos Manolo (Narvarte): El secreto mejor guardado de la calle
A pocas cuadras de los circuitos más transitados de la Narvarte, se encuentra Tacos Manolo. Este local representa la esencia de la taquería de barrio que ha crecido gracias a la recomendación de boca en boca.
Su especialidad, el “Taco Manolo”, es una variante del pastor que incluye una mezcla secreta de ingredientes que le dan un sabor ligeramente más dulce y especiado que el promedio.
La atención en Manolo es lo que define la experiencia de barrio: un servicio rápido, cercano y un flujo constante de personas que devoran sus tacos de pie en la banqueta.
Su salsa verde cremosa es el complemento perfecto para la grasa natural del pastor, creando una sinfonía de sabores que explica por qué, incluso en una colonia saturada de opciones, Manolo siempre tiene fila.
Ubicación exacta: Luz Saviñon 1305, Narvarte Poniente, Benito Juárez, 03020.

5. Tacos Los Parados (Roma Sur): Donde el fuego nunca se apaga
En la frontera entre la Roma y la Condesa, pero manteniendo su espíritu de barrio original, Los Parados (en la esquina de Monterrey y Baja California) es una institución del trasnocho.
Como bien dicta su nombre, aquí no hay sillas; la experiencia se vive de pie, frente al fuego del carbón, lo cual es su mayor diferenciador.
A diferencia de muchas taquerías modernas que usan planchas de gas, Los Parados mantiene el uso del carbón para cocinar su pastor.
Esto le infunde a la carne un sabor rústico y una profundidad que evoca las cocinas de humo tradicionales de México.
Es el refugio final para quienes buscan un taco con carácter después de una larga jornada, recordándonos que el calor del carbón es el alma de la verdadera cocina mexicana.
Ubicación exacta: Monterrey 333, Roma Sur, Cuauhtémoc, 06760.

El valor de lo auténtico
Explorar la Ruta del Taco al Pastor en los barrios de la Ciudad de México es un acto de resistencia cultural. Al elegir estas joyas sobre las opciones comerciales, no solo garantizamos una explosión de sabor en nuestro paladar, sino que preservamos las técnicas y el sustento de familias que han perfeccionado este arte durante un siglo.
El pastor es el corazón de la CDMX, y su latido se escucha más fuerte en las esquinas de la Narvarte, el Centro y la Jardín Balbuena.
¿Estás listo para convertirte en un verdadero experto del trompo?
La próxima vez que el hambre llame, evita lo obvio y aventúrate a una de estas cinco paradas obligadas.
Por cierto, si conoces alguna opción que se pueda integrara a este top, déjanos un comentario.
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¡Buen provecho!


