La física cuántica del “Ahorita”: ¿Por qué es la unidad de tiempo más ambigua de México?


Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

Para un extranjero, la palabra “ahorita” es la primera gran barrera cultural; para un mexicano, es una zona de confort lingüístico donde todo es posible y nada es seguro. ¿A poco no?

Se dice que el “ahorita” posee una naturaleza cuántica porque existe en una superposición de estados: puede significar “dentro de un segundo”, “en tres horas”, “el próximo año” o, con mucha frecuencia, “nunca”.

Según la Academia Mexicana de la Lengua, esta ambigüedad no es un error del lenguaje ni un síntoma de impuntualidad desmedida, sino una sofisticada herramienta social que hunde sus raíces en la historia profunda de nuestro país y en una forma de cortesía que prefiere la armonía sobre la confrontación.

¿Quieres saber más sobre esto?…

¡Ahorita!

El laberinto lingüístico: Cuando el diminutivo expande el universo

En casi todos los idiomas derivados del latín, el uso de un diminutivo tiene la función de reducir la escala o la intensidad de un concepto. Sin embargo, el lingüista Juan M. Lope Blanch, en sus Estudios sobre el español de México, señala que el sufijo “-ita” aplicado a la palabra “ahora” produce un fenómeno de expansión temporal único.

Mientras que en España “ahora” es el presente inmediato, en México, el “ahorita” estira el presente hasta volverlo elástico -o muuuuuy elástico-, permitiendo que la intención de realizar una acción se mantenga viva sin que exista una obligación de ejecutarla en el acto.

Este uso particular ha sido objeto de estudio por lingüistas y sociólogos que intentan descifrar la “flexibilidad cognitiva” del mexicano.

No se trata simplemente de postergar, sino de habitar un tiempo intermedio donde la voluntad es lo que cuenta. Al decir “ahorita”, el hablante está reconociendo la petición del otro, validándola emocionalmente, pero reservándose el derecho soberano sobre su propia agenda temporal.

Es un espacio de libertad donde el tiempo deja de ser una línea recta para convertirse en una intención subjetiva. ¡Y sí!… Muy amoldado a nuestra conveniencia.

La física cuántica del “Ahorita”. Mujer cno reloj.
El “ahorita” existe en un espacio de libertad donde el tiempo deja de ser una línea recta para convertirse en una intención subjetiva. Foto: Envato.

Raíces prehispánicas: La cortesía indígena como escudo contra el “no”

La razón más profunda de esta ambigüedad se encuentra en la herencia de las culturas indígenas, particularmente la náhuatl.

En su obra cumbre, El laberinto de la soledad, el Nobel Octavio Paz profundiza en cómo el mexicano utiliza el lenguaje como una forma de defensa y cortesía.

Para las cosmovisiones indígenas, la armonía social es un valor supremo y un “no” rotundo es percibido como un acto de agresión o una ruptura del equilibrio.

Y para evitar esta aspereza, el español mexicano adoptó estructuras que permiten declinar una invitación o posponer una tarea sin necesidad de ser confrontativo.

El “ahorita” funciona entonces como un eufemismo magistral. Cuando un mexicano dice “ahorita voy”, muchas veces está ejerciendo esa cortesía ancestral: No quiere herir tus sentimientos diciéndote que no irá, así que te ofrece una promesa temporal envuelta en un diminutivo afectuoso.

Historiadores y antropólogos coinciden en que esta “resistencia pasiva” a través del lenguaje permitió a las comunidades indígenas navegar siglos de estructuras coloniales rígidas, manteniendo su autonomía interna mediante una aparente sumisión lingüística que nunca se materializaba en el tiempo del dominador.

La física cuántica del “Ahorita”: Niño jugando videojuego
Seguramente la aplicaste en un momento como éste. ¿O no? Foto: Envato.

La escala del “Ahorita”: Clasificación de una unidad relativa

Para dominar el arte del “ahorita”, es necesario comprender que no todos son iguales.

El contexto, el tono de voz y el número de sílabas determinan la urgencia real de la acción. Esta relatividad es lo que permite que la sociedad mexicana funcione bajo sus propios códigos de entendimiento mutuo, donde el silencio o la repetición de la palabra dicen más que el diccionario.

  1. El “Ahorititita”: Es el único que realmente se acerca al presente. Suele ir acompañado de un gesto con los dedos y significa que la persona ya está realizando la acción o está a segundos de iniciarla.
  2. El “Ahorita” (con tono descendente): Es el más peligroso. Suele significar que la persona ha registrado tu petición, pero ha decidido ponerla al final de una lista de prioridades cuya longitud es indeterminada.
  3. El “Ahorita” (como respuesta a una invitación): Si alguien te invita a una fiesta y respondes “sí, ahorita llego”, pero son las 11 de la noche y sigues en pijama, el “ahorita” ha pasado a su estado de “nunca”, pero se mantiene la cortesía de haber aceptado la invitación en el plano de las ideas.

¿Te parade esto curioso? ¿Te da risa?…

A mí sí y estoy seguro que has aplicado alguna de ellas, ¿o no? 

La física cuántica del “Ahorita”. Persona acostada sobre el sofá.
Sí… “Ahorita”… Foto: Envato.

El valor de vivir en el tiempo presente-ausente

Entender el “ahorita” es, en esencia, entender México. Como sugieren las investigaciones de la Academia Mexicana de la Lengua, es aceptar que la vida no es un reloj de precisión, sino una serie de interacciones donde el sentimiento vale más que el segundero.

Esta unidad de tiempo nos enseña a valorar la intención por encima de la inmediatez y a entender que el respeto por el otro siempre debe permanecer, aunque la acción tarde en llegar.

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La física cuántica del “Ahorita”. Hombre se dirige a mujer.
Ese “Ahorita” sí que a veces nos saca de onda… A ver. ¿Cuántas veces lo has dicho hoy? Foto: Envato.

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