Jacarandas en la CDMX: El legado de un jardinero japonés que transformó el horizonte de la capital


Por: Gustavo Silva González (g.silva@mexicotravelchannel.com.mx)

Si caminas hoy por las calles de la colonia Roma, la Condesa, el Paseo de la Reforma o la Alameda Central, notarás que el asfalto gris ha comenzado a ceder ante una lluvia silenciosa de pétalos violetas.

No es solo el anuncio de un próximo cambio de estación; es el despertar de un símbolo que, aunque parece haber estado aquí desde tiempos prehispánicos, guarda una historia de migración, resiliencia y un toque de nostalgia japonesa. ¡Sí! Leíste bien… “Japonesa”

La jacaranda es el recordatorio anual de que la Ciudad de México siempre encuentra una forma de embellecerse, incluso en medio del caos urbano y la contaminación.

En este febrero de 2026, entender el origen de este árbol es abrazar una parte fundamental de nuestra identidad visual y cultural.

¡Verás que esta historia te encantará!

El origen sudamericano de un sueño chilango

Aunque hoy las consideramos tan mexicanas como el nopal, la realidad es que las jacarandas son extranjeras con corazón chilango.

El nombre científico de esta especie es Jacaranda mimosifolia y su hogar ancestral se encuentra en las selvas de Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay.

Su llegada a México no fue accidental, sino parte de una visión estética y botánica que buscaba transformar el árido paisaje de una capital que crecía a pasos agigantados tras la Revolución Mexicana (1910-1917).

De acuerdo con registros de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (CONABIO), este árbol es una especie caducifolia que puede alcanzar hasta los 20 metros de altura.

Su capacidad para prosperar en la CDMX se debe a la coincidencia perfecta entre el clima templado del Valle de México y su necesidad de suelos profundos y bien drenados.

La jacaranda, además de adaptarse, se adueñó del entorno, floreciendo precisamente en ese umbral donde el invierno se despide y el calor comienza a reclamar su lugar, convirtiéndose en el termómetro visual de la primavera mexicana.

Jacarandas. El origen sudamericano de un sueño chilango
El nombre científico de esta especie es Jacaranda mimosifolia y su hogar ancestral se encuentra en las selvas de Brasil, Argentina, Bolivia y Uruguay.

Tatsugoro Matsumoto, el jardinero imperial que eligió el violeta

La historia más fascinante y fundamentada sobre cómo estos árboles llegaron a nuestras avenidas tiene nombre y apellido: Tatsugoro Matsumoto.

Este visionario jardinero japonés, formado en el arte del diseño imperial durante la era Meiji (1868 – 1912), llegó a México a finales del siglo XIX para diseñar el jardín de una hacienda en Hidalgo. Sin embargo, su talento pronto captó la atención de la élite política, incluyendo a Porfirio Díaz y, más tarde, a los gobiernos post revolucionarios.

Investigaciones del Archivo General de la Nación y crónicas de la comunidad japonesa en nuestro país relatan un momento crucial en la década de 1920.

El entonces Presidente de México, Álvaro Obregón, influenciado por la belleza de los cerezos japoneses (Sakura) que Estados Unidos había recibido como regalo, consultó a Matsumoto sobre la posibilidad de sembrarlos en la CDMX. La respuesta del jardinero fue honesta y brillante: el clima de la Ciudad de México era demasiado cálido para que el cerezo floreciera con éxito.

En su lugar, Matsumoto propuso la jacaranda, un árbol que ya conocía por sus viajes a Sudamérica y que aseguraba un espectáculo de color aún más vibrante y duradero para el valle.

Su consejo no solo fue una recomendación técnica, sino una intervención artística que cambió el ADN de la ciudad para siempre.

Tatsugoro Matsumoto, el jardinero imperial. Jacarandas
Tatsugoro Matsumoto. Su talento pronto captó la atención de la élite política, incluyendo al Presidente Porfirio Díaz.

Ciencia y mística: ¿Por qué florecen antes de la primavera?

Una de las preguntas más frecuentes que recibimos en México Travel Channel es por qué las jacarandas parecen adelantarse al calendario oficial de la primavera.

La explicación científica reside en el fenómeno de la fenología, que es el estudio de los ciclos biológicos de los seres vivos en relación con el clima.

La Jacaranda mimosifolia reacciona a los cambios en el fotoperiodo (las horas de luz) y al ligero incremento de temperatura que ocurre en febrero.

Estudios botánicos de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) señalan que la floración de la jacaranda es un proceso de supervivencia.

El árbol pierde sus hojas durante el invierno para conservar energía y agua, y justo antes de que broten las nuevas hojas, las flores emergen en racimos llamados panículas.

Este orden biológico permite que las flores sean más visibles para los polinizadores, como los colibríes y las abejas urbanas, asegurando su reproducción. Es, en esencia, un despliegue de ingeniería natural diseñado para la máxima visibilidad en un entorno que, por lo demás, estaría desnudo de follaje.

Jacarandas. ¿Por qué florecen antes de la primavera?
Una hermosa vista donde las jacarandas lucen majestuosas al lado del Lago de Chapultepec. Foto: Forbes.

El impacto ecológico y social de la “alfombra morada”

Más allá de su innegable valor estético, las jacarandas cumplen una función vital en la salud de la megalópolis. Investigaciones sobre servicios ambientales urbanos destacan que un árbol de jacaranda adulto es un excelente sumidero de carbono, capaz de absorber cantidades significativas de contaminantes suspendidos en el aire, que perfectamente en contingencias ambientales, como la actual, nos ayudan a mejorar la calidad del aire.

Además, sus copas extendidas proporcionan islas de frescura que ayudan a combatir el fenómeno de las “islas de calor” en avenidas densamente pavimentadas como Insurgentes o División del Norte, o ¡muchas otras más!

Socialmente, la floración de la jacaranda ha generado lo que algunos antropólogos urbanos llaman “la democratización del paisaje”.

Durante febrero y marzo, no importa el estrato social o el código postal; el cielo es violeta para todos.

Este fenómeno ha inspirado a fotógrafos, poetas y pintores, y en la era digital, ha convertido a la CDMX en uno de los destinos más buscados para el turismo fotográfico durante el primer trimestre del año. Es el regalo anual de la naturaleza a una ciudad que a veces olvida mirar hacia arriba.

¿Tú sí sueles mirar hacia arriba?

Jacarandas de la CDMX.
Estudios botánicos de la UNAM señalan que la floración de la jacaranda es un proceso de supervivencia. Foto: México Ruta M.

Camina bajo la lluvia violeta

Si bien las jacarandas de la Ciudad de México son una tendencia en redes sociales, la realidad es que son el testimonio vivo de una visión multicultural que supo interpretar el suelo mexicano.

Este 2026, cuando veas los pétalos caer sobre los parabrisas de los autos o las banquetas de tu colonia, recuerda que estás presenciando un legado japonés que se fundió con el alma sudamericana para nacer, cada año, como un milagro mexicano.

En México Travel Channel queremos ser parte de tu recorrido. Comparte tus imágenes en nuestras redes sociales @mexicotravelchannel y cuéntanos: ¿qué calle de la capital crees que tiene la mejor hilera de jacarandas?

No dejes de explorar nuestro sitio web www.mexicotravelchannel.com.mx para descubrir más historias que hacen de este país un lugar inigualable… ¿Estás de acuerdo?

Jacarandas. Lago de Chapultepec. CDMX
¿Qué tal una mañana -o tarde- disfrutando de un paseo en lancha, en el Lago de Chapultepec, teniendo como fondo unas hermosas jacarandas? Foto: Chilango.

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