Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )
Descubre cuántas especies de frutos comestibles hay en México. Exploramos la cifra real, la historia y los secretos de nuestra megadiversidad frutal. Y por supuesto te tenemos un top de 15 tesoros ocultos. ¡Entra y saborea la historia!
Cierra los ojos por un segundo e imagina que caminas por un tianguis tradicional un domingo por la mañana. El aire no solo huele a barbacoa. Hay una aroma con cierta mezcla embriagadora de piña madura, mangos bien maduros -que por cierto no son originarios de nuestras tierras-, guayaba dulce y el aroma terroso del zapote.
Para nosotros los mexicanos, vivir una experiencia como esa es normal. Es casi parte de nuestra vida cotidiana.
No obstante. Más allá de la sandía que todos amamos, existe un universo botánico tan vasto que ni los propios locales alcanzamos a conocer del todo.
Aquí, junto a ti, vamos a desmenuzar -como quien pela una tuna sin espinarse- la cifra real de la riqueza frutal de nuestro maravilloso México, explorando por qué somos considerados el edén del mundo y qué joyas ocultas aguardan en los rincones más profundos de nuestras selvas y mercados.
¿Estás listo?

La cifra del millón: ¿Es posible contar el infinito dulce?
Cuando intentamos ponerle un número exacto a la cantidad de frutas existentes en México, entramos en un terreno tan fascinante como complejo.
Según la CONABIO (2023), México es uno de los países “megadiversos” que albergan casi el 10% de la diversidad biológica del planeta.
Si hablamos de especies de plantas con flores, nuestro país cuenta con cerca de 23,000 especies. De este inmenso catálogo, se estima que existen más de 700 especies de frutos comestibles distribuidas a lo largo y ancho del territorio.
Sin embargo, esta cifra es solo la punta del iceberg, ya que la distinción entre lo que consideramos “fruta” en la cocina y lo que la ciencia define como “fruto” suele crear debates tan intensos como una discusión sobre si la quesadilla lleva forzosamente queso.
===== Te podría interesar: LA VERDADERA HISTORIA DE LOS GUERREROS ÁGUILA DE TENOCHTITLAN. ¡CONÓCELA aquí!
La realidad es que el número varía dependiendo de a quién le preguntes. El Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera (SIAP) monitorea alrededor de 60 a 70 cultivos frutales comerciales de gran escala, como el aguacate o la naranja.
Pero la verdadera magia ocurre en los solares indígenas y en las selvas, donde estudios de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) han documentado cientos de especies silvestres que no llegan a los supermercados pero que son fundamentales para la dieta local.
Estamos hablando de una despensa viva donde cada región tiene su propio “hijo pródigo” dulce, lo que convierte a México en un inventario inagotable de sabores, texturas y colores que desafían cualquier lista de supermercado convencional.

Una historia de “viajes y mestizaje”: ¿Qué es realmente nuestro?
La historia de las frutas en México es un relato de viajes transatlánticos y raíces milenarias.
Antes de la llegada de los españoles, los antiguos habitantes de Mesoamérica ya disfrutaban de una dieta exquisita. Fuentes históricas como el Códice Florentino de Fray Bernardino de Sahagún relatan la enorme variedad de “tlatonile” o frutas que se vendían en el mercado de Tlatelolco.
En ese entonces, el zapote (en todas sus variantes: negro, blanco, amarillo), el mamey, la pitaya, el guayaba, el tejocote y el capulín eran los reyes de la mesa. Estas frutas no solo alimentaban el cuerpo, sino que tenían significados rituales y medicinales profundos, conectando al hombre con la deidad y la tierra.
Con la conquista, ocurrió lo que los historiadores llaman el “Intercambio Colombino”.
México le dio al mundo el tomate (que botánicamente es una fruta, aunque nos duela aceptarlo en la ensalada), la vainilla y el cacao.
A cambio, recibimos cítricos, mangos, plátanos y manzanas.
Es divertido pensar que el mango “Ataulfo”, que es un orgullo de Chiapas, es en realidad un descendiente de mangos filipinos que se adaptó tan bien al suelo mexicano que hoy tiene Denominación de Origen.
Este mestizaje frutal es lo que hace que la cifra de frutas en México sea tan robusta: adoptamos lo extranjero con tanto amor que lo convertimos en algo completamente nuevo, mientras seguimos preservando especies que han crecido aquí desde hace diez mil años.

Tesoros ocultos: Las frutas que (probablemente) no conoces
Si crees que ya lo has probado todo porque comes papaya en el desayuno, déjame decirte que estás en un error delicioso.
México resguarda frutos “poco conocidos” que son verdaderas maravillas de la evolución. Por ejemplo, ¿has oído hablar del Xoconostle? Es un pariente ácido de la tuna que es fundamental en la cocina del centro del país y que, según estudios del Instituto Politécnico Nacional (IPN), tiene una capacidad antioxidante superior a muchas frutas comerciales.
O qué tal el Nanche, esa pequeña esfera amarilla de olor potente que domina los estados del sur y que tiene una historia que se remonta a las civilizaciones mayas como símbolo de fertilidad.
Otro ejemplo fascinante es el Chicozapote, de donde se extraía originalmente el látex para el chicle. Este fruto, originario de las selvas del sureste, es una explosión de azúcar natural que parece caramelo derretido.

La ciencia hoy voltea a ver estos frutos no solo por su sabor, sino por su resiliencia al cambio climático.
Instituciones como la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) están promoviendo el rescate de estos cultivos porque, en un mundo que depende de apenas cinco o seis frutas globales, el tesoro de especies mexicanas como el huamúchil -que no es una fruta de árbol frutal convencional, sino la vaina de un árbol leguminoso de la familia de las mimosas (pariente de los mezquites)-, o el ilama -es pariente cercana de la guanábana y la chirimoya- representa la seguridad alimentaria del futuro.
Nuestro maravilloso México no solo tiene muchas frutas; tiene las frutas que podrían salvar la dieta del mañana.

Por cierto, otros de las frutas que quizá no conoces son:
- El Zapote Negro (Diospyros nigra):
Esta fruta es el truco de magia más grande de la selva mexicana. Por fuera parece un caqui verde y firme, pero al abrirlo, la sorpresa es total.
- El Cuajilote (Parmentiera edulis):
Muchos lo ubican como un “pepino” que crece del tronco de un árbol.
- El Capulín (Prunus serotina)
Es la “cereza mexicana”. Este fruto de color negro rojizo crece en las zonas altas del centro del país.

- La Pitaya de Mayo (Stenocereus queretaroensis):
No hay que confundirla con la “Pitahaya” (la fruta del dragón rosa). La Pitaya de Mayo es el fruto de los cactus columnares de las zonas áridas de Jalisco, Zacatecas y Oaxaca.
- El Jobo (Spondias mombin)
Es el pequeño gigante de las zonas tropicales de Veracruz y San Luis Potosí. Es una fruta pequeña, de color amarillo intenso, que crece en racimos.

- La Guaya o Huaya (Melicoccus bijugatus)
Es la “golosina” favorita de la Península de Yucatán. Se presenta en racimos de bolitas verdes que parecen limones pequeños con una cáscara rígida pero quebradiza.
- El Marangola o Carambola (Averrhoa carambola)
Aunque llegó de Asia, se adaptó de forma espectacular a las zonas costeras de México, donde se le conoce como “Fruta Estrella”.
- La Jaca (o Yaca):
Aunque su origen es asiático, la jaca se ha “mexicanizado” de tal forma en las costas de Nayarit y Jalisco (especialmente en San Blas) que hoy es un pilar de la economía local y un espectáculo para los turistas.

- El Nanishe o Chincuya (Annona purpurea)
Es el “primo punk” de la guanábana. Se encuentra en las selvas de Chiapas y Oaxaca.
- El Garambullo (Myrtillocactus geometrizans)
Es la “baya del desierto”. Crece en los cactus columnares de las zonas semiáridas como Hidalgo y Querétaro.

¡A morder la biodiversidad!
En definitiva, nuestro México es mucho más que un productor líder de aguacate; es un museo vivo de sabor donde conviven más de 700 especies de frutos que cuentan la historia de nuestra resiliencia y creatividad.
Así que, cada vez que eliges una fruta local en lugar de una importada, estás participando en la conservación de este patrimonio milenario.
La próxima vez que vayas al mercado, no te vayas por lo de siempre; pregunta por la fruta de temporada, por esa que tiene un nombre extraño o una cáscara rugosa.
¡Tu paladar te lo agradecerá y la biodiversidad de México también!
Coméntanos en nuestras redes sociales @mexicotravelchannel cuál de esos tesoros ocultos ya has probado. No olvides compartir este nota y seguir disfrutando de todo el contenido que tenemos para ti en www.mexicotravelchannel.com.mx: Guías, Tips de viaje, Top 10 de Pueblos Mágicos, Playas, etc.



