Éste es el bosque poco conocido que se convirtió en un respiro perfecto: Amatlán de Quetzalcóatl

Por: Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)

Recuerda un poco, el 31 de diciembre, mientras comías las uvas de Año Nuevo pediste calma, claridad y un poco de paz. Por eso vale la pena lanzarse a conocer Amatlán de Quetzalcóatl, uno de los rincones más místicos y bonitos de México. 

Aquí hay más de un sendero rodeado de bosque, silencio y una energía especial que se siente apenas uno llega. No se trata de hazañas ni de caminatas extremas, sino de respirar hondo, caminar sin prisa y empezar el año justo como quieres.

Muy cerca de la CDMX, existe un bosque poco conocido que se ha convertido en un verdadero respiro para quienes buscan desconectarse del ruido, caminar sin prisa y reencontrarse con la naturaleza.

Amatlán de Quetzalcóatl no solo es famoso por su carga espiritual y ancestral; también guarda senderos boscosos que invitan a caminar, observar y escuchar lo que normalmente se ignora. Aquí te contamos los detalles. 

Entre montañas, misticismo y senderos rodeados de naturaleza, Amatlán de Quetzalcóatl, guarda un bosque poco conocido que se ha convertido en el escape perfecto para quienes buscan reconectar, respirar aire puro y descubrir uno de los rincones más espirituales de Morelos.

Amatlán de Quetzalcóatl: Un pueblo donde la naturaleza y la historia se encuentran

Amatlán de Quetzalcóatl es un pequeño pueblo ubicado a solo 15 minutos en auto del centro de Tepoztlán y a una hora de la CDMX. 

Este lugar es considerado uno de los pueblos con mayor riqueza espiritual y natural del centro de México. 

De acuerdo con la tradición, este lugar es señalado como el sitio de nacimiento de Quetzalcóatl, una de las deidades más importantes del mundo prehispánico.

Pero más allá del mito, Amatlán es hoy un destino que conserva bosques, montañas y senderos prácticamente intactos, ideales para caminatas conscientes, ecoturismo y escapadas de fin de semana.

Entre montañas, misticismo y senderos rodeados de naturaleza, Amatlán de Quetzalcóatl, guarda un bosque poco conocido que se ha convertido en el escape perfecto para quienes buscan reconectar, respirar aire puro y descubrir uno de los rincones más espirituales de Morelos.

El Sendero de las Dos Piedras: El corazón de este bosque poco conocido

Dentro de este bosque poco conocido se encuentra el Sendero de las Dos Piedras, un recorrido natural que atraviesa zonas boscosas, claros y pequeñas pendientes. 

Su nombre proviene de dos grandes formaciones rocosas que, según relatos locales, representan el equilibrio entre fuerzas opuestas: lo femenino y lo masculino, la tierra y el cielo.

No se trata de una caminata exigente, lo que lo hace perfecto si buscas conectar sin agotarte, disfrutar del entorno y caminar a tu propio ritmo.

¿Qué ver durante el recorrido?

Durante el trayecto, el visitante se encuentra con:

  • Árboles maduros que generan sombra natural
  • Suelo cubierto de hojas y aroma a bosque
  • Sonidos constantes de aves e insectos
  • Espacios ideales para detenerse, respirar y observar

Este bosque se ha convertido en un respiro perfecto para quienes practican meditación, fotografía de naturaleza o simplemente desean caminar sin distracciones.

Entre montañas, misticismo y senderos rodeados de naturaleza, Amatlán de Quetzalcóatl, guarda un bosque poco conocido que se ha convertido en el escape perfecto para quienes buscan reconectar, respirar aire puro y descubrir uno de los rincones más espirituales de Morelos.

¿Cómo llegar al sendero de las Dos Piedras Encontradas?

Una vez que hayas llegado a Amatlán de Quetzalcóatl pregunta por el sendero de Oztocuanamiquian, también conocido como el sendero de las Dos Piedras Encontradas. 

Puedes estacionar el auto justo en la entrada del camino; el costo es de aproximadamente $50 pesos. 

El sendero se encuentra en las faldas del Cerro de la Tonantzin, dentro del Parque Nacional El Tepozteco. 

La comunidad cuida mucho este espacio, considerado sagrado, por lo que desde el inicio se pide respetar el entorno: no dejar basura, no ingresar con mascotas ni bocinas y mantener el silencio. 

Desde los primeros pasos, el recorrido se siente tranquilo, rodeado de vegetación y una calma inmediata. 

Entre montañas, misticismo y senderos rodeados de naturaleza, Amatlán de Quetzalcóatl, guarda un bosque poco conocido que se ha convertido en el escape perfecto para quienes buscan reconectar, respirar aire puro y descubrir uno de los rincones más espirituales de Morelos.

¿Por qué este bosque se siente como un respiro real?

Diversos estudios sobre turismo de naturaleza y bienestar señalan que pasar tiempo en entornos boscosos ayuda a reducir el estrés, mejorar el estado de ánimo y fortalecer la concentración.

El concepto japonés shinrin-yoku o “baño de bosque” respalda científicamente estos beneficios.

En Amatlán, el ambiente tranquilo, la baja afluencia turística y la conexión espiritual del lugar hacen que este bosque no solo se visite, sino que de verdad lo sientas.

Tips para visitar este bosque en Amatlán de Quetzalcóatl

Si ya te animaste a realizar esta aventura, te recomendamos:

¿Qué llevar?

  • Calzado cómodo para senderismo
  • Agua suficiente
  • Protector solar y gorra
  • Ropa ligera y una chamarra
  • Respeto absoluto por el entorno

Mejor horario para visitarlo

Las mañanas son ideales, especialmente entre 8:00 y 11:00 a.m, cuando el clima es más fresco y el bosque está lleno de vida.

Reglas no escritas del bosque

  • No dejar basura
  • No llevar bocinas
  • No extraer plantas o piedras
  • Caminar con respeto y silencio
Entre montañas, misticismo y senderos rodeados de naturaleza, Amatlán de Quetzalcóatl, guarda un bosque poco conocido que se ha convertido en el escape perfecto para quienes buscan reconectar, respirar aire puro y descubrir uno de los rincones más espirituales de Morelos.

Este bosque poco conocido no busca fama ni multitudes. Busca visitantes que entiendan que viajar también es bajar el ritmo, escuchar y respetar. 

Amatlán de Quetzalcóatl se ha convertido en un respiro perfecto porque ofrece justo lo que muchos necesitan hoy: naturaleza, silencio y sentido.

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