Entre tamboras, lentejuelas y memoria: así se vivió el Carnaval Internacional de Mazatlán

Maggu Jasso / m.jasso@mexicotravelchannel.com.mx

Mazatlán volvió a abrirle los brazos al mundo entre música de banda, olor a mar y un cielo que por las noches se iluminó con fuegos artificiales…. Así se llevó a cabo “El Carnaval Internacional de Mazatlán”, evento que desde su arranque estuvo marcado por la energía y la música, además de dejar claro una vez más, por qué es uno de los carnavales más importantes de México y Latinoamérica.

Fue desde el miércoles 11 de febrero (96 horas antes del desfile de carros alegóricos y comparsas) que las familias y algunos turistas comenzaron a apartar su lugar en el malecón de Mazatlán, acomodando sillas y haciendo turnos de vigilancia para poder tener un lugar privilegiado, con vista excepcional para el gran evento.

Sin embargo, el gran y esperado Carnaval se llevó a cabo hasta el domingo 15 de febrero. Al medio día, los vendedores ambulantes y fotógrafos ya estaba instalados buscando el mejor ángulo para el paso de los carros alegóricos.

Este año, el Carnaval apostó por un espectáculo que incluyó 32 carros alegóricos, que desfilaron como auténticas obras rodantes, con coreografías, luces LED y diseños monumentales que mezclaron tradición, fantasía y orgullo sinaloense.

La tambora marcó el paso, las comparsas levantaron aplausos y las reinas del carnaval avanzaron entre sonrisas, mientras unos 500 mil de asistentes —locales y visitantes nacionales e internacionales— acompañaban el recorrido con celulares en alto y cerveza fría en mano.

Un carnaval que también mueve la economía

Más allá del colorido desfile, el carnaval representó un importante impulso económico para el puerto. Hoteles prácticamente llenos, restaurantes con filas de espera y tours agotados marcaron el pulso del fin de semana largo.

De acuerdo con la Secretaría de Turismo de Sinaloa, el evento dejó una derrama económica de alrededor de 1,100 millones de pesos (mmdp), resultado del consumo de turistas locales, nacionales y generales en servicios, hospedaje, transporte, alimentos y actividades recreativas.

Ese monto estimado considera la llegada de más de 92 mil turistas, con una ocupación hotelera de alrededor de 90%, lo que subraya la relevancia del evento para la economía del puerto mazatleco.

Para muchos viajeros, este carnaval fue también la excusa perfecta para descubrir playas como Olas Altas, caminar el Centro Histórico o perderse entre mariscos frescos y atardeceres dorados.

Entre la fiesta, un mensaje que no pasó desapercibido

Pero no todo fue lentejuela y confeti. Durante el desfile inaugural, un grupo de familiares de personas desaparecidas en Sinaloa aprovechó la visibilidad del evento para manifestarse de forma pacífica. Con pancartas y fotografías, caminaron entre el público para recordar que, incluso en medio de la celebración, hay historias que siguen esperando justicia.

El gesto fue respetado por asistentes y autoridades, y dejó una imagen poderosa: la de un carnaval que, sin perder su esencia festiva, también se convirtió en espacio de memoria y exigencia social.

Fue un momento breve, pero profundo, que recordó que el turismo y la cultura también conviven con realidades complejas.

Mazatlán: tradición viva frente al Pacífico

Este carnaval no sólo celebra el presente; honra una tradición centenaria que ha evolucionado con el tiempo. Además, es ante todo, una celebración previa a la Cuaresma, es decir, ocurre justo antes del periodo de recogimiento religioso que culmina con la Semana Santa.

Tradicionalmente, el carnaval marca los últimos días de fiesta, música y exceso “permitido” antes de entrar a los 40 días de reflexión de la Cuaresma en el calendario católico. Por eso incluye desfiles, comparsas, conciertos, coronaciones reales y grandes bailes populares: es una despedida simbólica de la alegría mundana antes del tiempo espiritual.

En el caso específico de Mazatlán, el carnaval tiene además un valor cultural enorme:

  • Es uno de los más antiguos de México (se celebra desde 1898).
  • Representa la identidad porteña, mezclando tradición religiosa con fiesta popular.
  • Es un escaparate del folclor sinaloense: banda, tambora, carros alegóricos y reinas.
  • Marca oficialmente el inicio del calendario turístico fuerte del puerto.

Hoy conviven la música de banda, los espectáculos contemporáneos y una ciudad que se transforma cada año para recibir a miles de visitantes.

Un viaje más allá del carnaval

Algo que destacar del desfile del Carnaval, es que algunos carros alegóricos le dan espacio no sólo a las reinas y al rey, sino a la inclusión: a personas con alguna discapacidad o a los adultos mayores que gozan de experiencia y alegría, y que son mostrados con total respecto en su propio carruaje magistral.

Entre carros alegóricos, conciertos masivos, coronaciones reales y noches interminables frente al mar, Mazatlán reafirmó su lugar como uno de los destinos más vibrantes del país. Y lo hizo con esa mezcla tan suya de hospitalidad, sabor local y alegría contagiosa.

Porque aquí, cada aplauso tiene ritmo de tambora y cada sonrisa sabe a camarón fresco.

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