Equinoccio de Primavera 2026: 5 zonas arqueológicas alternativas para renovar energía sin multitudes


Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

Cada año, cuando el invierno cede su lugar a la luz creciente, ocurre un fenómeno que ha fascinado a la humanidad desde el principio de los tiempos: el equinoccio.

Es ese instante preciso de equilibrio donde el día y la noche duran exactamente lo mismo, marcando un punto de inflexión astronómico y espiritual.

En México, este evento suele atraer a miles de personas a sitios icónicos como Chichén Itzá o Teotihuacán; sin embargo, para el viajero que busca una conexión real con el pasado, el estruendo de las multitudes suele romper el hechizo. 

¡Este 20 de marzo de 2026, la invitación es distinta!

En México Travel Channel te proponemos un viaje hacia las entrañas de nuestro maravilloso país, explorando aquellos centros ceremoniales donde la arqueoastronomía se manifiesta con la misma precisión, pero en una atmósfera de serenidad y respeto que permite escuchar el eco de la historia.

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Equinoccio de Primavera 2026: 5 zonas arqueológicas alternativas para renovar energía sin multitudes
¡Este 20 de marzo de 2026, la invitación es distinta! Imagen: Star Walk.

La ciencia de la luz: ¿Por qué el equinoccio marcó el destino de México?

Antes de elegir un destino, es fundamental comprender que para las culturas mesoamericanas, el equinoccio no era una simple efeméride, sino un mecanismo de precisión para la supervivencia.

Según investigaciones del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), la arquitectura de nuestras zonas arqueológicas funcionaba como un gigantesco marcador calendárico que dictaba los ciclos de siembra y cosecha.

Estudios de arqueoastronomía realizados por especialistas como el Dr. Jesús Galindo Trejo sugieren que la alineación de los edificios con los astros no era meramente estética, sino una manifestación de poder y conocimiento astronómico.

Este 2026, al visitar sitios menos saturados, tienes la oportunidad de observar estos fenómenos de luz y sombra tal como los antiguos sacerdotes lo hacían: como una herramienta de orden cósmico.

A continuación, ¡te presentamos las 5 alternativas más potentes para vivir este renacer primaveral!

1. Dzibilchaltún, Yucatán: El descenso del Dios Solar

Ubicada a pocos kilómetros de Mérida, Dzibilchaltún es una de las ciudades más antiguas del mundo maya.

Su nombre significa “lugar donde hay escritura en las piedras”, y es hogar de uno de los espectáculos lumínicos más puros de la península.

El centro de atención es el Templo de las Siete Muñecas, una estructura que sobrevive como testimonio del periodo Clásico temprano.

Durante el amanecer del equinoccio, el sol se alinea de forma milimétrica con las puertas del templo, creando un resplandor que atraviesa el edificio y baña la plaza central.

Según el INAH, este fenómeno visual representa la llegada del dios solar para fertilizar la tierra.

A diferencia de la serpiente de Kukulcán, aquí la experiencia es de una quietud absoluta, ideal para quienes desean documentar el evento con fotografía de larga exposición o simplemente meditar mientras la luz naranja del amanecer reclama su lugar en el horizonte.

Templo de las Siete Muñecas, en Dzibilchaltún, Yucatán: Equinoccio de Primavera 2026
Durante el amanecer del equinoccio, el sol se alinea de forma milimétrica con las puertas del templo.

2. Xochicalco, Morelos: La precisión del observatorio subterráneo

Xochicalco, cuyo nombre en náhuatl significa “en el lugar de la casa de las flores”, es Patrimonio de la Humanidad por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y un sitio clave para entender el periodo Epiclásico.

Esta zona es famosa por su Observatorio, una cueva modificada con una chimenea hexagonal que permite el paso de la luz solar de forma cenital.

Aunque el fenómeno del sol en el cenit ocurre más tarde en el año, durante el equinoccio de primavera, la alineación de sus plazas y la pirámide de las Serpientes Emplumadas ofrecen una perspectiva única de la planificación urbana basada en el cosmos.

Investigaciones de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH) resaltan que Xochicalco fue un centro de reunión para astrónomos de diversas regiones.

Recibir la primavera aquí, rodeado de relieves que muestran el ajuste de los calendarios antiguos, es una lección de historia viva que se siente en cada rincón de su acrópolis.

(Ojo. Checa si para la fecha, este maravilloso lugar está abierto).

Equinoccio de Primavera 2026:Xochicalco, Morelos
El Observatorio es Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Foto: INAH.

3. Guachimontones, Jalisco: La mística de los círculos concéntricos

En el corazón de la región de Teuchitlán se encuentra una joya que rompe con la estética tradicional de las pirámides cuadrangulares.

Guachimontones es único en el mundo por sus estructuras circulares concéntricas, dedicadas al dios del viento, Ehécatl.

Caminar por este sitio durante el equinoccio es una experiencia casi surrealista debido a la armonía de sus formas.

De acuerdo con estudios del arqueólogo Phil Weigand, pionero en la investigación de este sitio, la disposición circular permitía una visibilidad total del horizonte, facilitando la observación de los solsticios y equinoccios.

Este 2026, Guachimontones se perfila como la alternativa ideal para el viajero de occidente que busca una conexión telúrica, es decir, cuando dejas de ser un espectador y te conviertes en parte del paisaje, sintiendo la energía y la fuerza que emana directamente de nuestro suelo ancestral.

La energía del viento que recorre las estructuras circulares, sumada a la vista de la Laguna de la Vega, crea un entorno de purificación natural lejos de cualquier rastro de comercialización turística.

Equinoccio de Primavera 2026: Guachimontones, Jalisco
Este lugar está dedicado al dios del viento, Ehécatl. Foto: INAH.

4. Malinalco, Estado de México: El santuario tallado en el corazón del cerro

Para quienes buscan una experiencia de introspección profunda, Malinalco ofrece el Cuauhcalli o “Casa de las Águilas”, uno de los pocos templos monolíticos en el mundo, tallado directamente sobre la roca madre del Cerro de los Ídolos.

Este espacio fue el sitio de iniciación para los guerreros Águila y Ocelote del imperio mexica.

La orientación del templo es tal que, durante fechas solares significativas, la iluminación del interior cobra una dimensión sagrada.

Según datos del Proyecto Arqueológico Malinalco, el diseño circular del recinto interior simboliza el vientre de la tierra (Tlaltecuhtli).

Recibir la primavera aquí requiere un esfuerzo físico (subir más de 400 escalones), pero la recompensa es el silencio sepulcral de la piedra y la sensación de estar en un lugar donde el tiempo se detuvo para proteger los secretos de la guerra y la vida.

Equinoccio de Primavera 2026: Malinalco, Estado de México
El Cuauhcalli es un espacio único en América por estar labrado en la pared de la montaña. Foto: Gerardo Peña, INAH.

5. Monte Albán, Oaxaca: La ciudad de las nubes y el viento

Monte Albán es, quizás, la más majestuosa de las ciudades zapotecas. Elevada sobre un cerro que fue nivelado artificialmente, su Gran Plaza es un escenario de dimensiones colosales que parece tocar el cielo.

Aunque es un sitio muy conocido, su vasta extensión permite encontrar rincones de absoluta soledad incluso en días de alta afluencia.

El edificio J, con su forma de punta de flecha, es el foco de interés para los entusiastas de la arqueoastronomía.

Investigaciones citadas por la UNESCO confirman que su orientación difiere del resto de los edificios para alinearse con eventos celestes específicos.

Durante el equinoccio de marzo, la luz del sol baña la plaza de una manera que resalta la monumentalidad de sus estelas.

Es un lugar para observar el horizonte 360 grados y entender por qué los zapotecas se llamaban a sí mismos “la gente de las nubes”.

Monte Albán. Equinoccio de Primavera 2026: 5 zonas arqueológicas alternativas para renovar energía sin multitudes
Durante el equinoccio de marzo, la luz del sol baña la plaza de una manera que resalta la monumentalidad de sus estelas. Foto: INAH.

Un compromiso con el patrimonio y la paz

Visitar una zona arqueológica durante el equinoccio de primavera es un acto de reconexión, pero también de responsabilidad.

Este 2026, elige el camino menos transitado. Al optar por sitios alternativos, no solo garantizas una experiencia personal más profunda y pacífica, sino que también contribuyes a la conservación de nuestro patrimonio al evitar el desgaste excesivo de los sitios más vulnerables.

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¡Feliz renovación!

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