¿Por qué los mexicanos decimos “bueno” al contestar el teléfono? Conoce el origen de una costumbre centenaria


Por: Gustavo Silva González ( g.silva@mexicotravelchannel.com.mx )

Así es la escena a manera de ejemplo: 

Es un gesto automático, casi inconsciente…

El teléfono suena, deslizamos la pantalla o levantamos el auricular y la primera palabra que escapa de nuestros labios es: “¿Bueno?”.

Termina la escena.

¿Te ha pasado? ¡Regularmente lo haces?…

Si nos detenemos a pensarlo, la palabra no parece tener una lógica inmediata en ese contexto. No estamos afirmando que algo sea de buena calidad, ni estamos respondiendo a una pregunta sobre nuestro estado de ánimo.

No obstante, para millones de mexicanos, este vocablo es el puente indispensable para iniciar cualquier conversación a distancia.

Entendemos la curiosidad que genera este hábito; es esa pequeña pieza de rompecabezas cultural que nos hace únicos frente al “Hola” de los españoles, el “Pronto” de los italianos o el “Alô” de los brasileños.

En México Travel Channel te invitamos a descolgar el auricular del tiempo para entender cómo una necesidad técnica del siglo XIX se convirtió en nuestra marca registrada; en un hábito de comunicación.

¿Estás listo?

¡Esta historia te encantará!

¿Por qué los mexicanos decimos "bueno" al contestar el teléfono? Hombre llamando por teléfono,
Decir “bueno” es el puente indispensable para iniciar cualquier conversación a distancia. Foto: Envato.

Los albores de la comunicación: Cuando hablar era un proceso manual

Para entender el “bueno” o “¿bueno?”, debemos viajar a finales del siglo XIX, específicamente a la era del Porfiriato (1876 – 1911), cuando México comenzó su carrera hacia la modernización tecnológica.

En aquel entonces, realizar una llamada no era tan sencillo como pulsar un nombre en una agenda digital. La telefonía en nuestro país dio sus primeros pasos con la llegada de empresas como la Compañía Telefónica Mexicana (de capital estadounidense) y, posteriormente, la Mexikanska Telefonaktiebolaget Ericsson (de origen sueco).

En esta etapa inicial, los teléfonos no tenían discos de marcado ni teclados. El aparato consistía en una caja de madera con una manivela que el usuario debía girar para generar una corriente eléctrica.

Esta señal no llegaba directamente al destinatario, sino a una central telefónica donde trabajaban las hoy legendarias operadoras.

Según registros del Archivo Histórico de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), estas mujeres eran las encargadas de recibir la señal, preguntar al usuario con quién deseaba hablar y conectar físicamente los cables en un panel de parches para establecer el enlace.

Teléfono antiguo
El primer enlace oficial fue 16 de septiembre de 1878.

“¿Está bueno el servicio?”: La prueba de línea que se convirtió en un saludo

El origen técnico de la palabra reside en la inestabilidad de las primeras conexiones. Durante los inicios de la telefonía (la primera prueba fue el 13 de marzo de 1878. El primer enlace oficial fue 16 de septiembre de 1878 y, la primera concesión comercial fue en 1881), los ruidos en la línea, las interferencias y las caídas del sistema eran el pan de cada día. 

Cuando la operadora terminaba de enlazar los cables entre el emisor y el receptor, no siempre la comunicación era inmediata o clara. Era necesario verificar que la “maniobra” de conexión hubiera sido exitosa.

De acuerdo con crónicas del Museo Tecnológico de la Comisión Federal de Electricidad (MUTEC) y diversos estudios de la Sociedad de Historia de las Telecomunicaciones en México, la operadora solía preguntar a los usuarios:

“¿Está bueno el servicio?” o simplemente “¿Bueno?”, con el fin de confirmar que ambos interlocutores se escuchaban mutuamente.

Si el usuario lograba escuchar la voz de la operadora o de la persona al otro lado, respondía afirmativamente con un “Bueno”. 

Esta palabra funcionaba como un código de validación técnica, similar al “cambio y fuera” de los radioaficionados.

Con el paso de las décadas, lo que comenzó como una confirmación de que la electricidad y el sonido fluían correctamente por los cables de cobre, se arraigó en el habla popular como el protocolo estándar de apertura.

Operadoras telefónicas
La operadora solía preguntar a los usuarios: “¿Está bueno el servicio?” o simplemente “¿Bueno?”, con el fin de confirmar que ambos interlocutores se escuchaban mutuamente.

La herencia de las operadoras y el factor cultural

Es fascinante observar cómo el lenguaje sobrevive a la tecnología que lo creó. Para mediados del siglo XX, las centrales manuales comenzaron a ser reemplazadas por sistemas automáticos y discos de marcar, lo que eliminó la figura de la operadora como intermediaria necesaria para cada llamada.

Sin embargo, para ese momento, el “bueno” ya se había filtrado en la estructura social de nuestro México.

Lingüistas de instituciones como el Colegio de México (COLMEX) han señalado que este tipo de arcaísmos técnicos se conservan debido a la naturaleza conservadora del lenguaje ritual.

El acto de contestar el teléfono es un ritual social, y en México, el “bueno” cumplía una función de cortesía y confirmación que el simple “sí” o “hola” no lograban llenar con la misma fuerza.

A pesar de que hoy tenemos fibra óptica, redes 5G y videollamadas satelitales, seguimos utilizando el término que usaban nuestros bisabuelos para avisar a una señorita en una central de madera que la línea, finalmente, estaba despejada.

Teléfono antiguo.
Teléfono antiguo.

Curiosidades internacionales: ¿Cómo contestan en otros lugares?

Para dimensionar la peculiaridad del caso mexicano, vale la pena compararlo con otras latitudes.

Mientras que en nuestro país el enfoque fue la calidad de la conexión, en otros países la prioridad fue distinta:

  • Japón: Utilizan “Moshi Moshi”, que proviene de una forma humilde del verbo “decir”. Se repetía dos veces para demostrar que quien hablaba no era un espíritu travieso (ya que, según el folclore, los zorros mágicos o kitsune no pueden decir “moshi” dos veces seguidas).
  • Italia: El “Pronto” significa “listo”, indicando que la persona está preparada para recibir el mensaje.
  • España: El “Diga” o “Dígame” refleja una actitud de servicio y disposición al diálogo.

Esta comparativa, presente en estudios de la Real Academia Española (RAE) sobre variantes dialectales, subraya que el “bueno” mexicano es una de las pocas respuestas telefónicas en el mundo que tiene un origen puramente técnico-operativo relacionado con el mantenimiento del sistema.

¿Cómo contestan el teléfono en otros lugares?
En España: El “Diga” o “Dígame” refleja una actitud de servicio y disposición al diálogo. Foto: Envato.

Un puente verbal entre siglos

Así que recuerda… Cada vez que contestas con un “¿Bueno?”, estás rindiendo un homenaje involuntario a las miles de operadoras que, con cables en mano, tejieron la red de comunicación de nuestro país hace más de cien años.

Es un recordatorio de que nuestra forma de hablar es un mapa de nuestra historia y de cómo la tecnología, por más avanzada que sea, siempre deja una huella en el corazón de la cultura.

¿Conocías este origen técnico detrás de nuestro saludo favorito?

En México Travel Channel nos apasiona descubrir las historias que se esconden en lo cotidiano.

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