Por Jasiel E. Angeles Marin (j.angeles@mexicotravelchannel.com.mx)
Celebra el Día Internacional del Arte con estas 5 pinturas mexicanas imprescindibles. Conoce su historia, significado y por qué marcaron el arte en México ¿Las conoces?
A lo largo de los años, las distintas formas de expresión, actualmente llamado Arte, han acompañado al ser humano como una manera de transmitir pensamientos, emociones y visiones sobre el mundo.
Cada cultura ha desarrollado sus propias representaciones, dejando huellas que hoy forman parte del patrimonio cultural de la sociedad.
Por ello, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) en 2019, estableció oficialmente la conmemoración del Día Mundial del Arte.
Te preguntarás porque este día y esto es porque la fecha coincide con el nacimiento de Leonardo Da Vinci, el 15 de abril de 1452, en Italia. Da Vinci fue uno de los genios más influyentes de la historia, como símbolo del poder del arte para transformar, cuestionar y conectar a la humanidad.
Y si hablamos de arte que conecta, México tiene una riqueza impresionante.
Desde murales que narran la historia del país hasta pinturas que exploran la identidad, el dolor y la cultura, el arte mexicano ha dejado huella en el mundo.
Por eso, hoy es el momento perfecto para voltear a ver cinco obras que, más allá de ser famosas, cuentan historias que siguen vivas.

Las dos Fridas: identidad, dolor y dualidad (1939)
Hablar de arte mexicano es inevitablemente hablar de Frida Kahlo.
En esta obra de 1939, la artista se retrata a sí misma en dos versiones: una vestida con un traje tradicional mexicano y otra con un vestido europeo.
En esta obra podemos ver dos personalidades de la artista. Fue terminada poco después de su divorcio con Diego Rivera, por lo que viene a reflejar la crisis de identidad.
En el lado derecho, muestra la parte amada por su ex-marido, una Frida mexicana y con traje de Tehuana que sostiene en la mano un amuleto con el retrato de Rivera. En el lado izquierdo, se puede ver a una Frida con vestido de encaje que viene a representar su lado como mujer soltera.
Los corazones de ambas están al desnudo y se encuentran unidos por una arteria. La Frida soltera está desangrándose debido a la pérdida.
¿Dónde está? Museo de Arte Moderno (Av. Paseo de la Reforma s/n, Bosque de Chapultepec I Secc)

La ofrenda: el alma de México en una imagen (1913)
La obra de Saturnino Herrán, realizada en 1913, es considerada una de las representaciones más importantes de la identidad mexicana.
Este cuadro fue pintado durante la Revolución (1910 – 1917). Aunque fue un periodo tumultuoso, implicó varios cambios, como el reconocimiento del pasado indígena y las tradiciones locales.
Así, se generó un espacio para representar el sincretismo y la herencia de los pueblos originarios.
Por ello, en el cuadro se muestra a un grupo campesino, de origen nativo, que representa al pueblo mexicano con su fuerza y empuje hacia el futuro.
¿Dónde está? Museo Nacional de Arte, MUNAL (Calle de Tacuba 8, Centro Histórico)

Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central (1947)
Este mural, creado en 1947 por Diego Rivera, es prácticamente un recorrido visual por la historia de México.
Se trata de una representación de la historia del país que recorre 400 años y muestra a las figuras más significativas. Al lado izquierdo se encuentran todos los relacionados a la conquista y la independencia, llegando hasta el siglo XIX.
Por su parte, al lado derecho se representa la revolución, los movimientos campesinos y la lucha proletaria.
Esta pintura reúne a personajes históricos de distintas épocas, desde la colonia hasta el México moderno.
Lo interesante es cómo Rivera logra integrar figuras como La Catrina junto a él mismo y Frida Kahlo, creando una narrativa compleja, pero accesible.
¿Dónde está? Museo Mural Diego Rivera (Calle Colón Balderas s/n, Colonia Centro,)

El suplicio de Cuauhtémoc: resistencia y memoria histórica (1892)
Pintada en 1892 por Leandro Izaguirre, esta obra retrata uno de los momentos más duros de la historia prehispánica: la tortura de Cuauhtémoc a manos de los conquistadores.
La pintura destaca por su dramatismo y por la manera en que exalta la dignidad y resistencia del líder mexica.
En el cuadro se puede ver cómo el protagonista está atado en una piedra, mientras sus pies se encuentran extendidos sobre las llamas de un brasero.
A su lado se encuentra Tetlepanquetzal, su primo, quien no es capaz de soportar con el mismo temple el suplicio.
Según los relatos históricos, Cuauhtémoc fue interrogado y se le pidió revelar la ubicación del famoso Tesoro de Moctezuma. El líder permaneció sereno y resistió todos los tormentos.
De acuerdo con los expertos, Izaguirre se inspiró en las pinturas barrocas que retrataban el suplicio de los santos cristianos, como por ejemplo, El martirio de san Lorenzo (1650) de José Juárez.
¿Dónde está? Museo Nacional de Arte, MUNAL (Calle de Tacuba 8, Centro Histórico)

Del porfirismo a la Revolución: lucha, cambio y movimiento
Entre 1957 y 1966, David Alfaro Siqueiros creó esta obra monumental que representa uno de los periodos más importantes de México: el paso del Porfiriato a la Revolución.
Así, se muestra de forma cronológica, de derecha a izquierda el proceso que llevó a la Revolución. En la primera parte se puede observar al dictador Porfirio Díaz pisando la Constitución, mientras es adulado por las clases altas que, rodeadas de lujo, son incapaces de notar lo que sucede a su alrededor.
Luego, se retrata la huelga de Cananea y la represión a los mineros sonorenses, finalizado con el pueblo ya levantado en armas.
A diferencia de otras obras, Siqueiros apuesta por el dinamismo, el movimiento y una narrativa más agresiva visualmente.
Su estilo busca involucrar al espectador, hacer parte de la historia y transmitir la intensidad del cambio social.
¿Dónde está? Museo Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec (Av. Heroico Colegio Militar 172, Bosque de Chapultepec I Secc)

El arte mexicano, una forma de contar quiénes somos
Estas obras no sólo son importantes por su técnica o por sus autores, sino porque representan momentos clave en la construcción de la identidad mexicana.
Desde el dolor personal hasta la memoria colectiva, el arte en México ha servido como una herramienta para expresar lo que muchas veces no se puede decir con palabras.
Por eso, celebrar el Día Internacional del Arte también es reconocer el valor de estas historias.
El arte no está hecho solo para admirarse en libros o en pantallas.
Está ahí para vivirse, cuestionarse y sentirse en persona.

Este Día Internacional del Arte es la excusa perfecta para acercarte a estas obras, ya sea en museos o investigando más sobre ellas.
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