5 secretos del Palacio de Bellas Artes de la CDMX

Por: Circe Vargón

El Palacio de Bellas Artes es una de las obras más emblemáticas de la arquitectura en México, iniciada por el arquitecto italiano Adamo Boari y concluida décadas después por el arquitecto mexicano Federico Mariscal, quien retomó el proyecto tras una larga pausa.

Su construcción comenzó en 1904, pero se vio interrumpida por la Revolución Mexicana (1910–1917) y diversos problemas técnicos y financieros. Finalmente, el edificio fue terminado e inaugurado en 1934, tras casi 30 años de trabajos.

Considerado el recinto cultural más importante del país, el Palacio de Bellas Artes destaca tanto por su valor histórico como por su diseño, que combina elementos de Art Nouveau y Art Déco, y es reconocido como uno de los teatros de ópera más impresionantes del mundo.

Hundimiento progresivo y mármoles de Carrara

El Palacio de Bellas Artes se construyó sobre terrenos del antiguo lago de Texcoco, al igual que gran parte del actual Centro Histórico de la Ciudad de México.

El peso de su estructura -reforzada con acero y recubierta con mármol de Carrara traído desde Italia– provocó que el edificio comenzara a hundirse prácticamente desde el inicio de su construcción, debido a la inestabilidad del subsuelo arcilloso.

Se estima que el recinto ha descendido cerca de tres metros desde principios del siglo XX, y actualmente continúa hundiéndose a un ritmo aproximado de 1 centímetro por año, en línea con el comportamiento del suelo en esta zona de la ciudad.

Este fenómeno se hace visible en elementos como la entrada principal, donde las escalinatas han tenido que ser modificadas y ajustadas con el paso del tiempo para mantener el acceso al nivel de la calle.

A pesar de ello, su fachada de mármol blanco se mantiene como uno de sus rasgos más distintivos, destacando especialmente al atardecer, cuando la luz natural le otorga tonalidades que van del amarillo al dorado.

El Palacio se hunde al menos 1 cm al año/Foto: Pexels

El telón de cristal de la casa Tiffany

El telón de acero que protege el escenario del teatro no es un telón común. Fue elaborado por la casa Tiffany de Nueva York, la misma famosa por sus lámparas y vitrales artísticos.

Está hecho con un millón de piezas de cristal que forman un mosaico que representa los volcanes Popocatépetl e Iztaccíhuatl, así como el Valle de México.

Es uno de los pocos telones de este tipo que existen en el mundo y sigue en funcionamiento.

Cada detalle le da vida al recinto/Foto: Pexels

Murales de los tres grandes confrontados

El Palacio de Bellas Artes alberga algunas de las obras más representativas de los tres grandes muralistas mexicanos: Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, cuyos murales se encuentran principalmente en el segundo y tercer piso del recinto.

Diego Rivera es el artista con mayor número de obras en el Palacio. En el segundo piso se localizan los murales México de Hoy y El nacimiento de la nacionalidad, donde aborda la historia y los procesos sociales del país.

En el tercer piso se encuentra El hombre controlador del universo, versión recreada de El hombre en la encrucijada, mural que había sido encargado originalmente para el Rockefeller Center de Nueva York y que fue destruido por incluir la imagen de Lenin; Rivera lo pintó nuevamente tras su regreso a México.

En este mismo nivel también se aprecian Carnaval de la vida mexicana, Nueva York–México y La ciencia y el trabajo.

Por su parte, José Clemente Orozco está representado en el tercer piso con el mural Katharsis, una obra de fuerte contenido crítico que denuncia la violencia, la deshumanización y el caos de la sociedad moderna.

Finalmente, David Alfaro Siqueiros cuenta con el mural Nueva democracia en el segundo piso, donde expresa los ideales de libertad y lucha social posterior a la Revolución Mexicana, mientras que en el tercer piso se encuentran Tormento de Cuauhtémoc y Cuauhtémoc contra el mito, obras que exaltan la resistencia indígena y cuestionan el legado del colonialismo.

Los detalles del exterior también muestran que este edificio es una obra de arte/Foto: Pexels

Mezcla de Art Nouveau y Art Decó

Como ya lo mencionamos, la construcción del Palacio de Bellas Artes se extendió por más de 30 años, en parte debido a la Revolución Mexicana, así como a problemas técnicos y financieros que interrumpieron el proyecto.

La primera etapa (1904–1916) estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari, quien diseñó el exterior en estilo Art Nouveau, caracterizado por sus líneas curvas, formas orgánicas y motivos inspirados en la naturaleza.

Décadas más tarde, la obra fue retomada bajo la dirección del arquitecto mexicano Federico Mariscal, quien concluyó el edificio entre 1932 y 1934. Su intervención se centró en el interior, donde imprimió un estilo Art Decó, definido por líneas geométricas, simetría y una estética elegante y moderna.

Esta transición entre estilos es uno de los rasgos más distintivos del Palacio: mientras el exterior responde a influencias europeas de principios del siglo XX, el interior refleja una visión más contemporánea de su tiempo. La combinación puede apreciarse en elementos como los vitrales, las escalinatas y los acabados del edificio.

El vestíbulo principal es uno de los mejores ejemplos del Art Decó en México, con el uso de mármol rosa y detalles en bronce, mientras que algunos vitrales y luminarias (incluidos elementos de la casa Tiffany) aportan un contraste decorativo que enriquece el conjunto.

Cada detalle de este recinto muestra su majestuosidad/Foto: Wikimedia Commons

Cúpula fabricada en Florencia

La estructura metálica de la cúpula central fue fabricada en Florencia, Italia, y ensamblada en México.

Las piezas llegaron por barco y fueron instaladas con una técnica que siguió los diseños de Boari. La cúpula está cubierta con láminas de cobre que con el tiempo se han oxidado, adquiriendo un color verdoso característico.

En el interior, los vitrales que rodean la cúpula representan figuras de las musas de las artes.

  • Ubicación: Av. Juárez s/n, Centro Histórico, Ciudad de México.

  • Horario: miércoles a lunes de 10:00 a 18:00 horas. La taquilla cierra a las 17:30 horas

  • Costo de entrada al Museo del Palacio de Bellas Artes: $95 pesos para el público general. Entrada gratuita los domingos para nacionales. También es gratuito para estudiantes, maestros, tarjetahabientes INAPAM y personas con discapacidad.

  • Conciertos en la Sala Principal: La Orquesta de Cámara de Bellas Artes ofrece conciertos en la Sala Manuel M. Ponce con boletos desde $82 pesos. La temporada 2026 incluye programas de Mozart, Haydn, Vivaldi y más.

  • Recomendación: Llega temprano. Los domingos hay mucha afluencia por la entrada gratuita. Entre semana hay menos filas.

¿Ya has entrado?/Foto: Pexels

¿Ya conoces los secretos del Palacio de Bellas Artes?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

MÁS HISTORIAS