La leyenda de la Casa de los Tubos en Monterrey: Del misterio al ícono arquitectónico

Por: Circe Vargón

Enclavada en las faldas de la Sierra Madre, en la exclusiva zona de Contry, existe una construcción que durante décadas alimentó las pesadillas y la curiosidad de los regiomontanos.

La Casa de los Tubos en Monterrey pasó de ser una estructura abandonada rodeada de leyendas trágicas a convertirse en una joya de la arquitectura contemporánea tras su reciente remodelación.

Hoy, este sitio es una parada obligada para los amantes del turismo arquitectónico en Nuevo León, demostrando cómo un espacio puede sanar su historia a través del diseño y la innovación urbana.

Ubicada en la calle René Descartes #845, en la colonia Contry La Silla, su silueta cilíndrica sigue siendo tan icónica como el primer día, pero ahora irradia luz, minimalismo y paz.

La Casa de los Tubos dejó de ser una leyenda de miedo para convertirse en una leyenda arquitectonica/Foto: Wikimedia Commons

El origen de la leyenda: ¿Una casa para una niña en silla de ruedas?

La historia que envuelve a la Casa de los Tubos es, sin duda, una de las leyendas urbanas más poderosas de México.

Los relatos populares sitúan su origen en la década de 1970, cuando un padre amoroso decidió construir una vivienda especial para su hija, quien tenía problemas de movilidad y utilizaba silla de ruedas.

Para facilitar su desplazamiento, el diseño incluía estructuras cilíndricas conectadas por rampas, lo que permitiría a la niña recorrer toda la casa sin obstáculos. Sin embargo, lo que comenzó como un proyecto lleno de amor pronto se transformó en una pesadilla.

El momento más impactante de la historia ocurrió cuando el padre llevó a su hija a conocer la casa antes de terminarla.

Según el relato, la menor apareció inexplicablemente en una zona alta de la estructura y terminó cayendo desde gran altura, perdiendo la vida.

Otras versiones hablan de una silla de ruedas que se descontroló en una de las rampas. Tras este hecho, el padre quedó devastado y, según la leyenda, terminó quitándose la vida tiempo después.

La leyenda también incluye la muerte de varios trabajadores durante la construcción. Se cuenta que un albañil llamado Alberto cayó desde lo más alto de la casa mientras gritaba aterrado, y que antes de morir, otro trabajador dijo: “no quiere que estemos aquí”.

Estos sucesos alimentaron la creencia de que el lugar estaba “maldito”.

Durante los más de 40 años que la casa permaneció abandonada, los vecinos reportaron lamentos, ruidos extraños y la silueta de una niña en silla de ruedas observando desde la ventana.

El sótano de la propiedad se convirtió en un punto de reunión para quienes practicaban ocultismo y brujería, donde se encontraron veladoras, figuras extrañas y restos de animales.

Una niña y una silla de ruedas son los protagonistas de esta historia de miedo/Foto: Freepik

La verdad detrás del mito: ¿Qué pasó realmente?

Aunque la leyenda es ampliamente conocida, la realidad es menos sobrenatural pero igualmente fascinante.

El arquitecto español Pedro Torrijos y sus investigaciones periodísticas señalan que la crisis económica de 1977 fue la causa principal para la detención de la obra. El dueño original simplemente no pudo pagarla.

El arquitecto Enrique Leal, encargado de la remodelación décadas después, señaló que el diseño original no concuerda con la leyenda de la niña, pues los trayectos de las rampas eran interrumpidos por escalinatas, dificultando la movilidad de una persona en silla de ruedas.

Sin embargo, es probable que sí ocurriera al menos un accidente laboral en el sitio, lo que contribuyó a la paralización de la construcción por problemas financieros y legales.

Casa de los Tubos: De la ruina al renacimiento arquitectónico

La verdadera transformación de la Casa de los Tubos comenzó en 2008, cuando Hugo Schiaffino y su familia adquirieron la propiedad tras años de complejos trámites legales. Schiaffino, quien vivió toda su infancia en la zona de Contry, siempre había soñado con ese terreno por sus espectaculares vistas al Cerro de la Silla, no por el morbo de la leyenda.

“No adquirí la casa por vivir experiencias paranormales”, declaró Schiaffino a Milenio. “Soy muy escéptico con eso”.

El proceso de remodelación, que duró de 2016 a 2018, fue un reto mayúsculo para el despacho de arquitectos URB’N, encabezado por Enrique Leal.

Se demolió cerca del 50% de la estructura original, pero se preservaron elementos icónicos como la famosa rampa en caracol, considerada el “laberinto de la tragedia”, en un acto de respeto a la memoria del lugar.

La casa renació como un testimonio de paz, luz y modernidad. Predominan materiales como madera y acero, con colores blancos y marrones que buscan marcar un “parteaguas” y “dejar atrás el pasado” oscuro.

Se tomó el agua como elemento principal, acondicionando uno de los cilindros centrales como piscina para representar “el líquido vital que viene a renovar lo viejo”.

Grandes ventanales maximizan la luz natural, creando efectos de sombras muy variados al interior.

La espectacular remodelación no pasó desapercibida. La Casa de los Tubos recibió el International Property Awards 2020-2021 en la categoría de Residencia Unifamiliar Arquitectónica en México, así como el TITAN Property Awards como Platinum Winner en 2021.

Casa de los Tubos/ Foto: Wikimedia Commons

Casa de los Tubos: ¿Dónde está y cómo visitarla hoy?

La Casa de los Tubos se encuentra en la calle René Descartes #845, colonia Contry La Silla 3° Sección, en los límites entre Monterrey y Guadalupe, con el imponente Cerro de la Silla de fondo.

Es una propiedad privada habitada por la familia Schiaffino. No está abierta al público para visitas guiadas en su interior. Sin embargo, su silueta es una de las más fotografiadas de la ciudad y puedes admirarla desde la vía pública.

La Casa de los Tubos es un ejemplo fascinante de cómo un espacio puede sanar su historia a través del diseño y la innovación.

Lo que antes era un símbolo de abandono y misterio, hoy es una residencia galardonada que representa el dinamismo de Monterrey, una ciudad que mira al futuro sin olvidar sus raíces.

Ya sea que te fascine la arquitectura, las leyendas urbanas o simplemente quieras una foto única para tu feed, este rincón de la Sultana del Norte merece un lugar en tu itinerario. Y quién sabe, tal vez al atardecer, si miras con atención… aún puedas ver algo en las ventanas.

La leyenda vive, la arquitectura inspira. Nos vemos en la Sultana del Norte.

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