Por: Circe Vargón
Aguacate, chía y nopal llevan años en nuestra mesa, pero hoy están rodeados de promesas que no siempre se cumplen. ¿De verdad son tan milagrosos como dicen? Descubre sus beneficios reales y cómo integrarlos de forma realista en tu día a día.
En los últimos años, la palabra “superalimento” se convirtió en el gancho favorito de las tiendas naturistas y los menús de las cafeterías. Te venden el agua de chía como el elixir de la delgadez, el nopal como el antídoto de la diabetes y el jarabe de agave como un endulzante milagroso que no engorda.
Lo curioso es que los mexicanos no tuvimos que importar estas tendencias. El nopal, el cacao y el aguacate han estado en los puestos de los mercados locales desde la época prehispánica. Los hemos comido toda la vida sin necesidad de que un influencer nos dijera que son “súper”. La diferencia es que antes no les atribuíamos poderes mágicos.
En el marco del Día Mundial de la Nutrición, es importante desmentir algunos mitos sobre estos alimentos, para que sepas qué esperar realmente de ellos cuando los introduces en tu dieta.

En México Travel Channel nos encanta la comida saludable y compartir, así que si tu eres de los que se preocupa por lo que comes esto te va a interesar.
5 mitos de los “superalimentos” que consumimos dia
Mito 1: “Tomar agua de chía te hace bajar de peso automáticamente”
La semilla de chía es una joya nutricional ya que está repleta de fibra, omega-3 y antioxidantes. Cuando la dejas remojar, genera una capa gelatinosa (mucílago) que, al llegar al estómago, se expande y te da una sensación de saciedad por más tiempo.
La realidad. La chía no quema grasa por sí sola. Si le agregas dos cucharadas de chía a una jarra de agua, pero le pones media taza de azúcar refinada para que sepa rica, estás anulando cualquier beneficio. El peso se reduce por el déficit calórico general, no por una semilla mágica.
El agua de chía con limón y sin azúcar es una bebida refrescante y saludable. Te ayuda a no tener hambre entre comidas. Pero si no cambias el resto de tu alimentación, no vas a bajar de peso.

Mito 2: “El nopal licuado en ayunas quita la diabetes”
Este es uno de los mitos médicos más peligrosos en las familias mexicanas. Abuelas, tías y vecinas recomiendan el “jugo verde” en ayunas como si fuera insulina natural.
La realidad. El nopal tiene mucha fibra soluble. Esa fibra ayuda a que el cuerpo absorba la glucosa de los alimentos de forma más lenta, evitando los “picos” de azúcar en la sangre después de comer. Es un aliado para el control glucémico, pero no cura la diabetes ni sustituye a los medicamentos.
Además, el famoso “jugo verde” donde licúan el nopal crudo con jugo de naranja pierde gran parte de sus beneficios. Al exprimir las naranjas, retiras su fibra y te quedas solo con el azúcar (fructosa). Esto provoca un aumento rápido de glucosa en sangre a primera hora del día. Mejor come el nopal cocido y la naranja entera.

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Mito 3: “El aguacate es grasa mala porque engorda”
Durante décadas se le satanizó por su alto contenido calórico. La gente evitaba el aguacate porque pensaba que engordaba igual que una pieza de carne grasa.
La realidad. Las grasas del aguacate son ácidos grasos monoinsaturados. Son las llamadas “grasas buenas”, indispensables para el correcto funcionamiento hormonal y para proteger el corazón de enfermedades cardiovasculares.
El aguacate no provoca aumento de peso si se consume con moderación. Un cuarto o medio aguacate al día en tus tacos o ensaladas es excelente. El problema es cuando nos comemos un tazón entero de guacamole con totopos fritos en aceite mientras vemos el fútbol. El culpable es el exceso de porción y los totopos, no el fruto.

Mito 4: “El azúcar de agave es mil veces más sana que el azúcar normal”
El jarabe o miel de agave se puso muy de moda como el endulzante “saludable” y orgánico por excelencia. Lo ves en cafés de especialidad, en panaderías artesanales y en recetas “fit” de Instagram.
La realidad. Tiene un índice glucémico más bajo que el azúcar de caña tradicional. Esto significa que no eleva la glucosa de golpe. Pero sigue siendo azúcar libre y está cargado de fructosa concentrada.
El consumo en exceso de jarabe de agave procesado puede tener efectos similares en el hígado y en el aumento de peso, como otros azúcares concentrados. Úsalo con la misma moderación que cualquier otro azúcar.

Mito 5: “El chocolate amargo de Oaxaca no tiene azúcar y es libre de culpa”
El cacao puro es un vasodilatador natural excelente. Está lleno de flavonoides que mejoran el estado de ánimo y la concentración. Pero lo que compramos en los mercados no es cacao puro.
La realidad. El chocolate artesanal de mesa que compramos para hacer agua o leche en muchos casos contiene más proporción de azúcar que cacao. Solo el resto es pasta de cacao.
Para recibir los beneficios reales del “superalimento”, debes buscar barras que especifiquen en su etiqueta “70% o más de cacao”. También deben decir que no tienen leche ni azúcares añadidos en los primeros ingredientes. Si el primer ingrediente es azúcar, lo que tienes es una barra de azúcar con cacao, no al revés.

¿Cómo aprovechar estos alimentos?
Los superalimentos no son milagrosos. Son alimentos nutritivos que forman parte de una dieta balanceada.
- La chía es buena, pero no quema grasa.
- El nopal ayuda a controlar la glucosa, pero no cura la diabetes.
- Aguacate es grasa saludable, pero las porciones importan.
- Jarabe de agave es azúcar concentrada.
- El chocolate de mesa es mayormente azúcar.
No dejes de comer estas cosas. Son parte de la dieta mexicana y tienen beneficios reales. Pero no creas que por tomar agua de chía vas a bajar de peso sin hacer ejercicio. Ni que por comerte un nopal en ayunas te vas a curar de una enfermedad crónica.
¿Te creías alguno de estos mitos?
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