Palacio Postal: La joya arquitectónica del Centro Histórico

Por: Circe Vargón

El Palacio Postal no parece un edificio de correos ya que evoca la elegancia de un palacio europeo. Su fachada combina estilos que van del plateresco español al Art Nouveau italiano. Por dentro, los pisos son de mármol de Carrara, las escaleras tienen barandales de bronce fundido en Florencia y el domo central deja pasar luz tamizada.

No es casualidad. El presidente Porfirio Díaz quería un edificio que estuviera a la altura de las grandes capitales del mundo.

La obra estuvo a cargo del arquitecto italiano Adamo Boari, el mismo que años después iniciaría el proyecto del Palacio de Bellas Artes en 1904. Pero Boari no estaba solo. El ingeniero mexicano Gonzalo Garita fue clave para resolver los problemas del terreno blando del Centro Histórico.

Juntos crearon una estructura de acero que en su época fue de las más avanzadas del mundo.

El edificio tenía ascensor, sistema contra incendios y ventilación forzada. Todo eso en 1907.

Hoy el Palacio Postal sigue siendo una oficina de correos funcional. La gente va a enviar paquetes, a comprar estampillas o a pagar servicios.

Pero muchos entran solo para verlo. Y no falta quien se pasa media hora parado en el vestíbulo, con el celular en alto, tratando de capturar la escalera principal desde el mejor ángulo.

¿Has entrado al Palacio Postal?/Foto: Wikimedia Commons

Un palacio de bronce y mármol

El Palacio Postal abrió sus puertas el 17 de febrero de 1907, durante el Porfiriato (1876–1911), una etapa en la que México buscaba proyectarse como un país moderno y conectado con las grandes capitales europeas.

En esa época, México vivía una obsesión por modernizarse. Se construían obras faraónicas como el Palacio de Bellas Artes, el Monumento a la Independencia, el Palacio Legislativo (que quedó inconcluso).

El edificio de correos era parte de ese plan. Tenía que ser imponente.

La combinación de estilos es lo que lo hace único. La fachada mezcla elementos góticos, renacentistas y platerescos.

Adentro, el estilo cambia. El domo central es de influencia Art Nouveau, con una estructura de vidrio y hierro que recuerda a las galerías comerciales de París. Los arcos, las columnas, los relieves en yeso, todo está diseñado para causar una impresión.


La Escalera Real es el punto más fotografiado del edificio. Está en el vestíbulo principal. Son dos rampas gemelas que suben en sentido contrario.

Los escalones son de mármol blanco y los barandales son de bronce, con detalles tallados a mano.

Las piezas se fundieron en Florencia, Italia, y se trajeron en barco hasta Veracruz. De ahí a la Ciudad de México en tren. Luego se ensamblaron pieza por pieza.

¿Y qué hay del reloj alemán? En la esquina de Tacuba y Eje Central, sobre la fachada, hay un enorme reloj de bronce. Sigue funcionando con su maquinaria original. Es un reloj de torre, con pesas, engranajes y un péndulo.

Los técnicos de correos le dan cuerda cada semana. No es un adorno. Es un reloj de verdad, de los que ya casi no existen.

En las paredes del vestíbulo hay buzones de bronce con forma de cabezas de león. Están desde 1907. La gente todavía mete cartas ahí.

Las gárgolas en la fachada también son de bronce, algunas con rostros humanos, otras con animales. Son detalles que solo se aprecian si te tomas el tiempo de mirar hacia arriba.

Tips para lograr la mejor foto para tus redes sociales

El Palacio Postal es un imán para los fotógrafos. Hay algunos trucos que te pueden servir:

El ángulo contrapicado. Colócate en la base de la escalera principal, justo donde empiezan las rampas. Apunta la cámara hacia arriba. Vas a capturar el domo de cristal, los barandales de bronce y la simetría de las rampas. Es la foto clásica, pero funciona siempre.

Los detalles. No te concentres solo en la escalera. Las lámparas colgantes, los vitrales, los buzones de bronce y las gárgolas son piezas únicas. Acércate. El edificio tiene muchos niveles de detalle que se pierden si solo tomas fotos amplias.

La luz del atardecer. Entre semana, el Palacio abre hasta las 8:00 de la noche. A las 6:00 o 7:00 de la tarde, la luz del sol entra por los ventanales de la calle de Tacuba y se refleja en el mármol. Los tonos se vuelven anaranjados. Es la mejor hora para fotos de interiores.

Dato pro: El acceso es gratuito, pero recuerda que es una oficina pública funcional. Hay gente trabajando. No se permite el uso de trípodes profesionales sin permiso. Las fotos con celular están bien. Las sesiones con reflector o equipo grande, no. Hay que respetar el espacio.

Guía práctica para visitar el Palacio Postal

  • Ubicación: Tacuba 1, esquina con Eje Central, Centro Histórico, Ciudad de México. La entrada principal está sobre Tacuba.

  • Horarios: martes a domingo de 10:00 a 17:00 horas. Lunes cerrados.

  • Costo: Entrada gratuita. No se necesita boleto ni registro. Solo entrar.

  • ¿Cómo llegar? Metro Bellas Artes (Línea 2 y 8), a una cuadra caminando. También se puede llegar por Metrobús Línea 4, estación Bellas Artes.

  • Tiempo de visita: 30 minutos basta para ver lo principal. Si te gusta la fotografía, mejor aparta una hora completa.

Visitar el Palacio Postal es asomarse a una época en la que la arquitectura buscaba impresionar y comunicar poder, precisión y modernidad.

Más allá de su función como oficina de correos, el edificio sigue siendo una muestra viva del México porfiriano y de su aspiración de conectar con el mundo.

¿Ya conoces el Palacio Postal?

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