Por: Circe Vargón
Considerado en algunas tradiciones indígenas como una bebida ancestral, el tejuino es uno de los remedios más populares para el calor en Guadalajara. Aquí te contamos qué es, cómo se prepara y dónde probarlo.
Junio llega a Guadalajara con temperaturas elevadas y el calor pide algo más que agua. Algo con sabor, con historia y con un equilibrio entre lo ácido y lo dulce que realmente refresque, y en la Perla Tapatía, la respuesta es el tejuino.
El tejuino es una bebida elaborada a partir de masa de maíz fermentada y piloncillo, que se cocina hasta obtener una textura espesa.
Después se deja reposar ligeramente y el resultado es un líquido agridulce, ligeramente ácido, con notas fermentadas y una consistencia más densa que otras bebidas tradicionales.
Se sirve en vaso grande con hielo, jugo de limón exprimido al momento y una bola de nieve de limón estilo raspado.
El vaso se escarcha con sal de grano y la combinación es contrastante: dulce, salado, ácido y frío, pero funciona, creando un equilibrio de sabores que lo hace muy popular entre locales.

En México Travel Channel te recomendamos que, si caminas por Guadalajara en junio y ves un carrito con olla de barro, te acerques y pruebes un tejuino tradicional.
El arte del tejuino: sabor, sal y nieve de limón
El tejuino tiene orígenes prehispánicos y está vinculado a culturas del occidente de México, incluido el pueblo wixárika (huichol), donde se utilizaba en contextos rituales y alimenticios.
La palabra tejuino viene del náhuatl “tecuín”, que significa “bebida de los dioses” o “bebida que agita el corazón”.
Hoy, la versión urbana ha evolucionado, pues se prepara al momento en un vaso escarchado con sal de grano, se vierte el líquido espeso de maíz desde la olla de barro y se exprime jugo de limón verde fresco encima.
Se corona con una bola de nieve de limón artesanal, que aporta frescura y balance al sabor fermentado. Antes, el tejuino no llevaba nieve ni sal; esta es una adaptación urbana tapatía.
El resultado es una bebida hidratante, con carácter y muy representativa de la gastronomía tapatía.

Los spots legendarios para probarlo en Guadalajara
Si vives en Guadalajara o estas visitando esta estado, estos son los lugares más famosos, con más tradición y mejor sabor.
- Tejuino El Oasis (Barrio de Mexicaltzingo). Está en la calle Pedro Moreno 947, casi esquina con Enrique González Martínez. Es el más famoso de la ciudad y el más antiguo.
Tiene más de 70 años de historia y lo reconoces porque siempre hay fila.
El fermento tiene el punto exacto de maduración, no está demasiado ácido ni demasiado dulce. Su nieve de limón es casera, hecha con una receta familiar secreta.
Precio. $40 a $60 pesos el vaso, dependiendo si pides nieve extra.
- Tejuinos Marcelino (cerca del Mercado de Abastos, Av. Lázaro Cárdenas y Calle 13). Está más retirado del centro, pero los tapatíos lo recomiendan mucho.
Las proporciones son generosas y el vaso es más grande que en otros lados y la bola de nieve de limón es casi del tamaño de un puño.
Precio. Entre $50 y $60 pesos.
- Carritos del Centro Histórico (San Juan de Dios). Son los carritos de madera con ruedas de bicicleta que cargan ollas de barro gigantes. Los encuentras alrededor de la Plaza de la Liberación, el Teatro Degollado y el Mercado Libertad (San Juan de Dios).
El tejuino se sirve en vaso de plástico duro, con una cuchara larga para revolver. El sabor varía según el vendedor. Hay que probar dos o tres antes de decidir cuál te gusta más.

Consejos para tu primera vez probando Tejuino
- Pide con nieve de limón. Siempre. El tejuino solo no es lo mismo sin nieve, ya que le da el toque de frescura.
- Revuelve bien antes de tomar. La sal se queda en el fondo. La nieve de limón flota arriba. Hay que mezclar con el popote para que todos los sabores se integren.
- Lleva efectivo. Los carritos del centro no aceptan tarjeta.

¿El tejuino hidrata en el calor?
El tejuino es más que una bebida refrescante, combina ingredientes tradicionales con propiedades que ayudan a sobrellevar el calor:
- El maíz fermentado aporta compuestos derivados del proceso de fermentación
- La sal ayuda a reponer electrolitos
- El limón aporta frescura
Aunque no sustituye a una bebida hidratante formal, sí funciona como una opción tradicional refrescante en climas calurosos.
En junio, cuando el termómetro en Guadalajara supera los 30 grados centígrados, caminar sin algo frío en la mano se vuelve complicado.

El tejuino no solo refresca, también conecta con una parte importante de la identidad local. ¿Te animas a probarlo?
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