Mezcala, la pequeña isla en el lago de Chapala llena de secretos y fantasmas

Este destino es para los amantes de las puestas sol y paisajes preciosos, pero también para los que gustan de la historia y de eventos paranormales.

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Mezcala en Jalisco
Foto: @SECTUR_mx/Twitter

En medio de la ribera del lago de Chapala, entre los límites territoriales de Jalisco y Michoacán, existe una pequeña isla -pero con grandes hazañas- que se conoce como Mezcala. Si bien no queda muy claro su origen, algunos historiadores creen que fue fundada en el siglo XIII por culturas prehispánicas.

Es a los nahuas y otras civilizaciones que habitaban en Jalisco, a quienes se atribuye  este asentamiento, por la serie de vestigios encontrados en la zona como piezas de cerámica, puntas de obsidiana y ornamentos. Pero su historia se continuó forjando a través de famosas batallas libradas durante los inicios de la Independencia.

Así que la isla de Mezcala se convirtió en fuerte del ejército insurgente y, tiempo después, de 1817 a 1855, esta construcción pasó a transformarse en una cárcel, cuyo calabozo era llamado el Presidio, nombre con el cual también se le llegó a conocer a este destino. Los lugareños cuentan, que entre sus muros se encuentran espíritus atrapados.  

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¿Qué se puede hacer en Mezcala?

Una vez que se exploró la construcción del fuerte de Mezcala, hay que dirigir los pasos hacia el Museo Comunitario Ihtollatlán, donde se exhiben restos paleontológicos, piezas arqueológicas dedicadas a Tláloc, pinturas rupestres de la Cueva del Toro y hasta petroglifos de la zona.

Este destino es reconocido por la rica gastronomía protagonizada por mariscos y pescados, que se pueden degustar en los puestos del malecón. Además, su comedor comunitario abre sus puertas a todo el público los fines de semana, para servir comida tradicional como el caldo de bagre, los charales capeados, los camarones, que se acompañan de pulque y mezcal artesanal.

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Otra de las grandes curiosidades que encierra la pequeña isla de Mezcala, son los hallazgos de restos fósiles de mamuts, mastodontes y otras especies antiguas. Además, los pobladores aseguran que el cuartel viejo, por las noches se escucha como si alguien picara piedra, así como el llanto de un niño, espíritus que se niegan a dejar el lugar.

Pero no son los únicos, se dice que las almas de los difuntos que están enterrados en La Capilla, también se les ha visto deambular, muchas de ellas en pena. Se dice que anteriormente la gente visitaba este santuario, que alojaba la Virgen de San Juan, para hacer oraciones.

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