El regreso de Katanchel, la primera hacienda eco-luxury en Yucatán

La hacienda fué nombrada Katanchel que en maya significa "donde se pregunta al arco del cielo".

Hacienda Katanchel
Foto: Archivo de la Hacienda Katanchel

Hacienda Katanchel está ubicada en un lugar místico por la tradición maya, se dice que a esta zona vinieron observadores del cielo para consultar y seguir descubriendo más sobre el arco celeste, de donde obtuvieron valiosos rastros matemáticos para su vida diaria, para la agricultura y el talentos que el cielo dio a los recién nacidos. Katanchel conserva el nombre original, que significa «Donde se pide el arco del cielo».

Hacienda Katanchel conserva el esplendor y la atmósfera de la arquitectura colonial, rodeada de la selva poblada por una exuberante fauna exótica y en medio de las maravillas arqueológicas mayas de Yucatán.

También te puede interesar: Las 3 haciendas más hermosas de México

La recuperación de la hacienda

La reapertura de este hotel boutique, bajo la nueva administración, será el primero en el grupo en el segmento de Haciendas Históricas; de inicio ofrecerá 15 habitaciones nombradas “Pabellones”.

Como parte de su estrategia de expansión y diversificación, Operadora Rumbo al Trópico, grupo hotelero de hoteles eco boutique como Las Nubes de Holbox, crece su oferta hotelera en la península de Yucatán con la alianza y operación de la hacienda.

El concepto de la hacienda concepto radica en un alojamiento ideal para aquellos que buscan exclusividad, privacidad y estancias de relajación en contacto con la naturaleza, al tiempo de disfrutar la experiencia de hospedarse con todo lujo en una hacienda del siglo XVII.

La recuperación de la Hacienda nace de un ambicioso proyecto de reforestación de árboles nativos donde se lograron plantar más de 175 mil ejemplares. La restauración del casco estuvo a cargo del arquitecto sevillano, Aníbal González quien recobró la casa principal, transformando la Hacienda en un santuario encantador de naturaleza y relajación, que hoy se ha convertido en un exclusivo Hotel eco-luxury.

Historia de la Hacienda

La hacienda se remonta al siglo XVII, cuando fue construida sobre los terrenos de un antiguo asentamiento maya.

La hacienda data del siglo XVI, pero fue hasta principios del XVII que fue construida la casa principal. Algunas de las columnas y pisos que aún se conservan formaron parte de antiguas ruinas mayas (observatorios) donde se realizaban ceremonias que involucraban la contemplación de la Vía Láctea. De aquí que la hacienda se nombrara Katanchel que en maya significa «donde se pregunta al arco del cielo».

La hacienda, espléndidamente restaurada como una gran casa en la jungla en un tramo aislado de 300 hectáreas de selva tropical intacta rebosante de fauna y flora nativas.

En medio de la vegetación selvática, los propietarios descubrieron ruinas preclásicas en su propiedad. «Aparentemente, este sitio arqueológico era un observatorio astronómico que data de alrededor del siglo III». Una versión de la traducción maya de «Katanchel» indica que era un lugar para ver la Vía Láctea que de hecho es impresionantemente visible desde la hacienda.

Actualmente

Los pabellones de la hacienda , restaurados meticulosamente para conservar su encanto original, brindan una atmósfera que lo transportará a una época de opulencia y confort, al tiempo que incorpora comodidades modernas y ambientes exquisitos.

Así mismo, sus huéspedes podrán disfrutar de sus albercas privadas con aguas extraídas de manantiales libres de químicos, ofreciendo un entorno de bienestar y la sofisticación de un resort de lujo que procura especial atención al cuidado de su entorno natural.

Debido a sus fotogénicos y mágicos espacios variados, la Hacienda  Katanchel ofrece la oportunidad de generar en entera privacidad eventos sociales, seminarios, cursos, bodas; esto, gracias a su extensión de casi 300 hectáreas de propiedad que incluyen el casco de la Hacienda, cenotes, albercas y jardines.

Este exquisito santuario de historia, naturaleza y relajación, , logra ostentar el honor de ser mencionado en el bestseller según el New York Times “Los 1001 lugares que hay que visitar antes de morir”.