La jícara: Historia del árbol y recipiente sagrado de los mayas

Posee propiedades que son utilizadas por los médicos tradicionales o chamanes, para curar afecciones, sobre todo respiratorias.

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La jícara arbol sagrado maya
Foto: Byron Sagastume/Shutterstock.com

El árbol sagrado que da como fruto la jícara se compone de ramas grises retorcidas y porte ornamental. Científicamente es llamado como la Crescentia alata o cujete, el cual tiene un gran arraigo en México, Centro y Sudamérica.

Crece entre cinco y 14 metros de altura de manera silvestre en las zonas tropicales, desde este país hasta la tierra del Amazonas. En nuestra nación se extiende por Yucatán, Quintana Roo, Chiapas, Campeche, Tabasco, Oaxaca, Guerrero, Veracruz y Michoacán.

El mismo ofrece un fruto, también considerado como sagrado: la jícara, que posee una forma redonda, leñosa, liviana, lisa y de alta resistencia a las condiciones ambientales, incluso a plagas y enfermedades.

También es conocida como totuma, tapara, cuatecomate, güiro o guaje cirial y tiene un símbolo místico entre los mayas, quienes la llaman luch. De acuerdo con la cosmogonía de los ancestros, este fruto partido a la mitad representa la Gran Jícara que cubre al mundo.

Cuando Chac -el Señor del Cielo y gran fecundador- sostiene entre sus manos la jícara celestial, grita de alegría emitiendo estruendoso trueno, para verter el agua de lluvia y así  ocurre el milagro de la vida, pues se humedece y fertiliza la tierra, para que germine en ella la semilla del maíz.

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¿Qué beneficios se obtienen de la jícara?

Pero también llena los lagos, ríos y arroyos, para que el hombre pueda beber con avidez el agua de la jícara que saciará su sed, razón por la que los ancestros mayas denominaron a este recipiente como el vaso sagrado.

Los especialistas aseguran que desde tiempos precolombinos este fruto permite la elaboración de artesanías que dan vida a instrumentos musicales y juguetes. Sus cuencos resultan ser ornamentados con figuras en relieve inspiradas por la biodiversidad.

También se usa para paladear bebidas típicas como el pozol, el tejate o la horchata de morro que refrescan el cuerpo. Pero si se pretende encender el espíritu, entonces permiten degustar el pulque, mezcal o tequila. Aunque, hay quien acostumbra su uso para sorber café, atole, chocolate o mate.

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Otro punto por el cual la jícara es considerada como sagrada es gracias a sus propiedades medicinales, pues el guaje cirial posee sustancias antibacterianas y antiinflamatorias que ayudan en malestares respiratorios como la tos, asma, tuberculosis y mucho más.

De sus fragantes flores blancas-amarillentas o verdosas se extraen las semillas, de las cuales se obtiene un aceite comestible muy nutritivo, de éstas también se prepara jarabe o infusión, incluso se pueden moler y tostar para preparar un tipo de chocolate curativo.

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