Historia: El mexicano que apagó la Llama Eterna del Arco del Triunfo

Uno de los hechos que alarmó al mundo fue cuando un mexicano apagó la Llama Eterna del Arco del Triunfo en 1998.

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llama eterna
Foto: Pixabay

Durante el Mundial de fútbol de Francia de 1998 un mexicano causó polémica por apagar la Llama Eterna, que se encuentra en el Arco del Triunfo.

Este monumento fue construido para conmemorar a los caídos durante la Primera Guerra Mundial. Inicialmente se colocó una tumba para un soldado no reconocido que cayó durante la Batalla de Verdún.

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Justo bajo el Arco del Triunfo se puede ver la loza con la leyenda “Aquí reposa un soldado francés muerto por la patria 1914-1918.

La idea de colocar una llama eterna sobre la tumba fue del escultor francés Grégoire Calvet, la cual fue secundada por Agustin Beaud, quien quería que se prendiera cada 11 de noviembre.

Tres años después se inauguró la Llama Eterna, la cual se reaviva cada día a las 18:30 horas con ayuda del Comité de la Llama.

¿Por qué un mexicano apagó la Llama Eterna?

El fuego de la Llama Eterna permaneció constante hasta la madrugada de entre el 30 de junio y el 1 de julio de 1998.

Aunque para el momento, México ya había sido eliminado en un juego contra Alemania, cientos de aztecas permanecían en Francia.

El partido de la selección mexicana del 29 de junio terminó en derrota, por lo cual muchos mexicanos tomaron tanto alcohol para olvidar el mal desempeño.

Uno de los mexicanos era Rodrigo Rafael Ortega, quien asistió al Mundial acompañado de su pareja.

Sin embargo, tras varias copas optaron por caminar por las calles cercanas al Arco del Triunfo.

Aún se desconoce si fue intencional o no, pero Rodrigo decidió que el Arco del Triunfo era un buen lugar para orinar. En un acto indolente e ignorante, apagó el fuego perpetuo que había permanecido encendido cerca de 75 años.

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Dos días después, los mexicanos fueron detenidos e interrogados, para luego ser puestos libres y evitar problemas diplomáticos. Sin embargo, Francia condenó el hecho y declaró que había afectado la memoria de sus muertos.

Tras la polémica, la embajada de México pidió una disculpa oficial, así que para poder encender la Llama Eterna se requirió de una ceremonia donde asistieron los embajadores en turno de ambas naciones.

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