Tlaquepaque: el Pueblo Mágico de tradición artesanal, en Jalisco

Museos, calles famosas, galerías, talleres y mercados, todo un escenario dedicado al arte popular de sus maestros

Tlaquepaque Pueblo Mágico de Jalisco
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Si trazamos una ruta para conocer la historia de la artesanía y a sus maestros en México, el primer punto a explorar en la lista, sin lugar a dudas, es Tlaquepaque, el Pueblo Mágico de Jalisco que cuenta con una tradición alfarera, con esculturas de arcilla y bronce que lo coloca en la mira del mundo entero.

Es tan relevante la pasión que imprimen sus mujeres y hombres en cada obra de arte popular, que durante nuestro recorrido encontramos más de 200 talleres artesanales y galerías de arte. Justo en estos recintos se les puede observar mientras trabajan sus técnicas ancestrales, para dar forma a objetos sorprendentes y hermosos.

Tus compras artesanales se puede realizar en el Paseo de la Independencia, una de las calles más dinámicas y artísticas de Tlaquepaque; aunque también puedes conseguir el trabajo de los maestros en el Mercado Municipal Benito Juárez, que se encuentra muy cerca de El Parián, otra de las ceras imperdibles, pero ya te contaremos más a detalle.  

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Otras alternativas son La Casa del Artesano y La Plaza de las Artesanías, cuya particularidad consiste en convivir directamente con los maestros artesanos. Justo en estas paradas apreciarás cómo manipulan el hierro forjado, papel maché y tallas de madera. Hasta podrás interactuar con ellos, mientras haces tu propia creación. 

No dejes de visitar el Taller de Rodo Padilla, uno de los hijos pródigos de Tlaquepaque, quien además de ser artesano, también es un famoso escultor, cuyo trabajo se distingue por utilizar cera y cerámica a altas temperaturas.

Tal vez lo conozcas más como el artista de los gorditos, personajes de la cultura popular con sobrepeso. Su negocio se ubica en la calle Progreso 290

Tlaquepaque, más que cultural 

Para saber más sobre esta importante actividad, sigue el camino hacia el Museo Regional de la Cerámica de Tlaquepaque, que se refugia en una casa del siglo XVII. Sus salas narran cada momento histórico sobre las técnicas del barro: canela, petatillo, bruñido y bandera. También hay un espacio dedicado al vidrio soplado y al arte huichol.

Al salir, puedes tomar un merecido descanso en el Jardín Hidalgo, el cual se define por los habitantes como el corazón de Tlaquepaque. Ya que recuperaste la energía, entonces sigue tu andar hacia el Museo del Premio Nacional de la Cerámica Pantaléon Panduro, donde se exhiben siete categorías de cerámicas premiadas desde hace más de 30 años.

Una de las grandes características del Centro Histórico de este Pueblo Mágico son los numerosos edificios antiguos que lo rodean; sin embargo, hay uno en especial que se distingue entre todos, hablamos del Centro Cultural El Refugio, que cuenta con 92 salas dedicadas a diversas expresiones artísticas. 

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Te contamos que Tlaquepaque también es considerado como la Meca del mariachi, así que su música y esculturas abundan por donde quiera que mires.

Para que disfrutes de su espectáculo, sólo hay que llegar hasta la calle El Parián, uno de los sitios más emblemáticos de este destino. Es ahí donde además presenciarás el ballet folclórico y, por supuesto, la gastronomía y bebidas de sus restaurantes y bares. No dejes de probar una cazuela voladora, la bebida típica de este lugar.

Por la noche queda bellamente iluminada a la circulación, para convertirse en un gran karaoke al aire libre amenizado por mariachis y algún que otro tambor. Como se trata de un Pueblo Mágico, la fiesta culmina a la medianoche; bueno, cuando las condiciones después de la pandemia lo permitan.