Leyenda de la flor de cempasúchil: El resultado de un amor verdadero, que hoy en día nos unen con el más allá

Descubre por qué la especie que cubre los campos mexicanos en esta temporada se relaciona con el colibrí.

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Leyenda de la flor de cempasúchil
Foto: AA Román/Unsplash

Desde la época prehispánica se conoce una hermosa narración oral: La leyenda de la flor de cempasúchil, la cual tiene como protagonistas a Xóchitl y a Huitzilin, quienes eran amigos inseparables desde la infancia, así que compartieron grandes momentos que desafortunadamente no iban a durar para siempre.

Esa inocente amistad que cultivaron se convirtió en el más puro amor en su juventud, así que un día decidieron visitar a Tonatiuh, quien moraba en lo alto de una colina, para solicitar su bendición. El Dios Sol quedó tan conmovido que aprobó de inmediato esta unión.

Pero el destino les tenía preparado otro camino, pues el joven Huitzilin fue llamado para integrarse a la batalla en defensa de su pueblo, y así partió, dejando a su amada sola y sumida en una profunda tristeza, la cual terminaría por ahogarla después de enterarse que él había muerto.

Cuenta la leyenda de la flor de cempasúchil, que Xóchitl rogó con todas sus fuerzas a Tonatiuh, para que le permitiera unirse con su ser amado por toda la eternidad. El Dios Sol, al verla tan afligida, decidió convertirla en un hermoso ser de aroma inigualable.

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¿Cómo se relaciona la leyenda de la flor de cempasúchil con el Día de Muertos?

Así que lanzó un rayo dorado sobre ella y de la tierra creció un tierno botón, que permaneció cerrado durante mucho tiempo. Un día apareció un colibrí atraído por el aroma inconfundible de esta flor y se posó sobre sus hojas. Inmediatamente, la flor se abrió y mostró su hermoso color amarillo, radiante como el Sol mismo.

Entonces surgió la flor de cempasúchil, con sus 20 pétalos, se trataba de la mismísima Xóchitl, quien reconoció a su amado Huitzilin, transformado en ese colibrí. Finalmente Tonatiuh cumplió su promesa: Unir para siempre a esta tierna pareja, que por siglos se mantienen como símbolo del amor verdadero.

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De esta manera nació la hermosa leyenda de la flor de cempasúchil, la cual sostiene que mientras que esta especie cubra los campos mexicanos y los colibríes se alimenten de su néctar, el amor entre Xóchitl y Huitzilin perdurará para siempre.

Pero de la leyenda de la flor de cempasúchil se desprende una creencia más, que también fue transmitida por generaciones desde nuestros ancestros: Los colibríes son las almas de los santos difuntos, quienes se dejan guiar por el olor y el color radiante esta flor, para encontrar el camino que los conduce con sus seres queridos el Día de Muertos.

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