Selva Lacandona: recorrer sus lagunas en cayucos, una tradición ancestral para navegar

La exploración se realiza en la comunidad de Metzabok y en Nahá, para descubrir la herencia de sus antiguos pobladores

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Selva Lacandona recorrer sus lagunas en cayucos tradición ancestral
Foto: Paco Nazar/Flickr

Para explorar la magia que emana de la Selva Lacandona, la aventura se vive por medio de dos comunidades que aún conservan la tradición de navegar sus lagunas a bordo de cayucos, pequeñas embarcaciones de una sola pieza, que se tallan con machete, hacha o punta de fuego sobre troncos de caoba.

Esta experiencia se acompaña con guías locales, encargados de revelar los secretos de este cosmos selvático; también ayudan a descifrar el pasado maya y su relación con la Madre Naturaleza. Así que la primera travesía inicia en Metzabok, que significa “dios hacedor de truenos”.

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Para navegar la laguna que lleva el mismo nombre del poblado, hay que partir muy temprano, mucho antes de que salgan los primeros rayos del Sol para testificar cómo la neblina poco a poco se aleja, dejando una estampa maravillosa sobre el canal de agua que se navega. 

Ahora sí, con la luz del día se admira el escenario que se revela ante el lente humano: la laguna Metzabok, rodeada por montañas cubiertas de espesa vegetación, un momento que parece cargar de paz y energía a todas las personas presentes. De regreso, se puede pernoctar en un pequeño hotel ecoturístico, para vivir otras aventuras. 

Aguas mágicas de la Selva Lacandona

Después de esta exploración, el camino se dirige hacia Nahá, la comunidad lacandona más grande, con 180 habitantes que día a día tienen como escenario hermosas montañas y una calle que funciona como pista de aterrizaje de avionetas, el transporte más utilizado para llegar hasta las poblaciones más lejanas.

El lugar indicado para adquirir artesanías: quemadores de incienso con representaciones antropomorfas, collares de semillas, tambores ceremoniales, entre otras piezas que reflejan la cosmovisión de este pueblo de Chiapas, donde se cree que varios dioses se quedaron en la tierra como habitantes de ríos, cuevas y montañas. 

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Los cayucos

Aquí es donde se halla la laguna de Nahá. Justo en su orilla se puede elegir alguno de los cayucos, especie de lancha manipulada a pie, con remos largos que permiten ser utilizados como pértiga en las zonas bajas o inundadas. 

Al cruzar sus tranquilas aguas, se desembarca en el corazón de la selva, para ser explorada en compañía de guías locales, quienes muestran la flora y fauna, mientras comparten leyendas que han sido heredadas mediante la tradición oral de los habitantes de la Selva Lacandona.

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