Conoce al zopilote del volcán Cierro Prieto, en Mexicali

La pintura mide 200 metros de largo y sus alas extendidas alcanzan los 190 metros; se trata de una obra simbólica, mística y solidaria

el zopilote del volcán Cierro Prieto en Mexicali
@VisitMex/Twitter

Asombroso, ¿verdad? Bueno, pues la historia de cómo el megadibujo de un zopilote de grandes proporciones se ubica en el centro de un cráter, es realmente motivadora. Antes de esta imagen impresionante, la zona del volcán Cierro Prieto se encontraba llena de desechos y basura, un completo desastre ambiental.

Pero las cosas cambiaron gracias al emprendimiento de un hombre llamado Juan Hernández, profesor de artes plásticas de nivel preparatoria, quien tuvo la visión de convertir al volcán Cierro Prieto en un destino ecoturístico. Al plantear la idea a la comunidad, logró que más de 100 personas se sumaran para hacer realidad este proyecto.

Ahora, el gran zopilote del cráter del volcán Cierro Prieto es famoso en el mundo, gracias a que cada año lo visita gente de México y ogro países.

Esta bonita iniciativa tiene detrás un simbolismo no sólo para la comunidad, también para una etnia que habita entre territorio nacional y de Estados Unidos.

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Misticismo en el volcán Cierro Prieto

El volcán está extinto, pero sigue vibrando gracias al trabajo de este académico, quien propuso la idea de hacer un dibujo en medio del cráter llamado Wi ñill: Wa Shayii, que quiere decir: Cerro Prieto: Casa del Zopilote, un animal que se concibe como sagrado para los cucapá, que provienen del suroeste de Arizona.

En Baja California habitan más de 350 personas de esta etnia, quienes depositan parte de su fe en el volcán Cierro Prieto, al que le dan la identidad de este animal, el cual dentro de su cultura representa un ser dual: muerte y purificación; razón suficiente para motivar al profesor y a su equipo a realizar esta figura.

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Es así como el zopilote de 200 metros de largo, con alas extendidas que alcanzan los 190 metros, yace en medio del cráter del volcán Cierro Prieto, como un símbolo místico-espiritual, pero también como un proyecto ecoturístico, para mantener el rescate de esta área natural. Una verdadera obra de arte colectiva, para demostrar, como reza el dicho popular: la unión hace la fuerza.