Malta: la isla de las mil culturas

Malta también es conocida como el "museo al aire libre".

Malta: la isla de las mil culturas
Foto: thanosmhtrodhmas/Instagram

Malta es un país insular situado en el corazón del Mar Mediterráneo, perteneciente a la Unión Europea. Las islas maltesas parecieran sacadas de un cuento gracias a su encanto natural, arquitectónico y cultural.

Malta suele pasar desapercibida en los mapas, no así en la realidad pues sus rincones invitan a ser descubiertos por todo aquel que se da cita en este bello archipiélago.

Sus playas son idílicas, con aguas color turquesa y arenas blancas, que convierten a Malta en el destino perfecto para unos días de lujo, confort y relajación.

Las islas maltesas tuvieron un período neolítico de ensueño, cuyos vestigios incluyen templos dedicados a la diosa de la fertilidad. Periodos más tarde, fenicios, cartagineses, romanos y bizantinos dejaron su legado. Para el 60 d.C., San Pablo naufragó en la isla mientras se dirigía a Roma y su legado fue esparcir el cristianismo en cada rincón de Malta.

Asimismo, por su territorio pasaron árabes, romanos, aragoneses, la Orden Soberana y Militar de San Juan Jerusalén que gobernó desde 1530 hasta 1798, franceses e ingleses. Lo que demuestra que por su territorio han pasado innumerables culturas, las cuales han sido parte fundamental en la evolución de Malta.

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Motivo por el cual Malta ha sido denominada como un «museo al aire libre», donde la riqueza natural, combinada con sus edificaciones, su clima ideal y un excelente estilo de vida, han sido fundamentales en su historia, dando origen a cientos de lugares por recorrer y descubrir, donde se conjugan diversas culturas.

Influencias de varias partes del mundo han dejado huella en su pasado, se convirtieron en parte de su presente y evolucionarán en su futuro a través de edificaciones, monumentos, recintos, tradiciones, cultura, arquitectura, gastronomía, culto, entre muchas otras cosas.

La Valeta, es una parada obligada para conocer su fortificación construida por los cruzados de la Orden de Malta y los monumentos más emblemáticos que la distinguen. La antigua ciudad fortificada de Birgu y su bello puerto es otro destino que se debe visitar, sin dejar de lado la experiencia de sumergirse en sus impresionantes cuevas submarinas y admirar sus majestuosos acantilados.

Malta consta de ocho islas: la principal lleva por nombre Malta, seguida de Gozo, Comino, Isla Manoel, Cominotto, Isla de Saint-Paul y los islotes de Filfla y Filfoletta. De las ocho, únicamente cuatro están habitadas (Malta, Gozo, Comino y Manoel).

Malta

Es la más grande de las 8 islas. Esta alberga la mayor parte de la actividad económica del país, así como su capital, La Valeta.

Gozo

Es la segunda más grande de todo el archipiélago. También es conocida como la «Isla de los 10 minutos«, porque se puede llegar a cualquier punto de la isla en escasos minutos.

Es la más tradicional de todas y la que cuenta con mayor vegetación, contrastando con la de la capital. Por esa razón es perfecta para viajeros que gustan disfrutar de la tranquilidad.

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Comino y Comminotto

Son islas gemelas que rodean a la turística Laguna Azul (Blue Lagoon) de Malta. Cominotto está deshabitada y es posible llegar a ella en barco o nadando desde Comino.

Comino tiene una reserva natural, está semi-deshabitada pero en su interior guarda el impresionante alojamiento Comino Hotel.

Isla Manoel

Es una isla situada en el puerto de Marsamxett que separa la Valeta de Sliema. Es el hogar de Fort Manoel y conecta con la ciudad de Gzira.

Islas Saint-Paul

Las dos conforman un par de islotes conectados por un istmo. Desde aquí se puede ver la estatua de San Pablo erigida en 1845 y que hace referencia al naufragio del apóstol Saint-Paul en Malta.

Están desiertas y únicamente se pueden visitar a través de un barco. No hay viviendas en la isla, solo vestigios y una estación solar.

Filfla y Filfoletta

Son dos islas rocosas deshabitadas que se encuentran en el extremo sur de Malta.

Filfla es el lugar perfecto para la reproducción de muchas especies de aves marinas, por esa razón está protegida y cerrada al público.

Filfoletta, por otra parte, se asemeja más a una enorme roca y se encuentra a escasos metros de su isla hermana.