The Cavern: cuando The Beatles se asomaron al mundo

Este mítico local de la ciudad de Liverpool fue el escenario de su primer concierto el 9 de febrero de 1961

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The Cavern: cuando The Beatles se asomaron al mundo
Foto: Alberto Barco/Pixabay

The Cavern Club fue el escenario donde el 9 de febrero de 1961 la historia de la música cambió. Para bien o para mal, para seguidores o detractores de The Beatles, este sitio ahora mítico —y muy turístico—, en la ciudad inglesa de Liverpool, vio el primer concierto de uno de los más grandes grupos musicales que ha visto la humanidad.

Allí, en ese local pequeño, mal ventilado y con una acústica que dejaba que desear, los Fab Four —entonces cinco: John Lennon, Paul McCartney, George Harrison, Pete Best y Stuart Sutcliffe— tocaron durante dos años y medio para, después de casi 300 conciertos entre 1962 y 1963, convertirse en el grupo más famoso del rock.

Sí, hace 60 años The Beatles irrumpieron en The Cavern en una sesión de mediodía (lunch sesion), de 13:00 a 14:00 horas, y cobraron cinco libras —una por cabeza—; entonces ese local era un club de jazz, y fue allí donde perfilaron su identidad musical y se prepararon su gran salto a una fama exponencial. 

El encuentro definitorio

Ubicado en el número de 10 de Mathew Street, en Liverpool —ciudad portuaria en la que el único futuro para los chicos de entonces era embarcarse para volverse pescadores—, The Cavern fue también el escenario donde el para muchos artífice del primer gran ascenso de The Beatles, Brian Epstein, los vio tocar y, literalmente, enamorarse de esos jóvenes gritones con un talento potencial en ciernes. 

Casi como un parto sonoro natural, el encuentro entre The Beatles y Epstein se dio a los nueve meses de que la banda debutó en The Cavern; allí llegó Brian, entonces dueño de una tienda de discos, por recomendación de uno de sus clientes asiduos. Y prácticamente de inmediato les propuso representarles tras quedar impactado por su actuación.

A Epstein se le atribuye la salida del batería Pete Best —para ser sustituido por Richard Starkey, quien antes tocó con Rory Storm and the Hurricanes y es mejor conocido como Ringo Star—.

Brian también fue el impulsor y creador del giro estético de los integrantes de la banda: cambiaron sus chamarras de cuero por trajes y corbata; pero, quizá más importante, también consiguió un contrato discográfico para la banda.

Y todo este hito histórico se dio en The Cavern.

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La salida de The Cavern

Casi 300 conciertos dieron The Beatles en The Cavern, entre sus presentaciones de  mediodía y otras más de noche, ante una creciente y enloquecida audiencia, precursora de la beatlemanía.

El 3 de agosto de 1963, pocos meses antes de embarcarse en sus primeros proyectos en Estados Unidos, se registró la última aparición de los genios de Liverpool —considerados así hasta para músicos de la academia— en The Cavern.

En esa fecha The Beatles ya habían publicado Please Please Me, su primer álbum, logrado sus primeros números uno (“Please please me”, “From me to you”) y estaban a punto de conquistar los oídos y el imaginario de millones de personas con “She loves you”.

El carisma y la espontaneidad que nació en The Cavern los acompañó prácticamente durante toda su vida. Incluso, lejos de Liverpool, cuando la banda cambió aquel escenario en forma de cueva de su ciudad natal por los grandes estadios, estas cualidades, y su talento musical, reunieron a miles de personas en los primeros conciertos multitudinarios de la historia del rock.

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Una historia que quiere continuar

Hoy The Cavern tiene una historia aparte. Testigo del ascenso a la fama de The Beatles y tras haber sobrevivido a varios periodos de cierre y a una demolición, The Cavern se convirtió en un epicentro de turismo musical en Liverpool. Pero no sólo vive de su fama, pues aún organiza actuaciones eventuales de nuevos talentos musicales y de bandas tributo.

Incluso, en 2018 fue escenario —¿cómo no podría serlo?— de un concierto de Paul McCartney, quien durante dos horas volvió a cantar sobre su escenario; pero un poco más de dos décadas antes, en enero de 1997, una estatua de John Lennon fue la anfitriona de la entrada del local.

Hoy, en pleno contexto de pandemia por Covid-19, The Cavern pelea por su supervivencia.  Las medidas sanitarias impuestas por Reino Unido han afectado a la sala, haciendo que haya perdido 30 mil libras semanales (33 mil 110 euros, más de 41 mil dólares), como aseguró apesadumbrado en agosto pasado a la BBC Bill Heckie, uno de los directores del local.

Con información de EFE/María Muñoz

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