Pan de Tingüindín, el dulce sabor de Michoacán

Pan de Tingüindín, una delicia gastronómica que fue heredada por Vasco de Quiroga y se convirtió en un infaltable de la gastronomía purépecha.

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Pan de Tingüindín, el dulce sabor de Michoacán
Foto: ReinhardThrainer/Pixabay

Entre la muy extensa y variada gastronomía mexicana, el estado de Michoacán ocupa un lugar especial gracias a sus deliciosas carnitas, la sopa tarasca, sus ricas paletas de hielo y su delicioso pan de Tingüindín, entre otras delicias purépechas que debes probar.

Historia del Pan de Tingüindín

La panadería michoacana es una actividad que se ha desarrollado por más de 400 años, algunos autores aseveran que fue Vasco de Quiroga, quien tuvo la brillante idea de asignarle a Tingüindín la actividad panadera para aprovechas el trigo, ingrediente recién llegado a América tras la conquista.

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El pan de Tingüindín es una fórmula que data del Siglo XVI, la cual fue heredada por Vasco de Quiroga y se encuentra legalmente registrada desde septiembre de 2009, como marca colectiva Pan de Tingüindín Región de Origen.

Esta delicia cuenta con tres variantes: en primer lugar están las aguácatas, elaboradas con harina de trigo, granillo, azúcar y levadura para la fermentación; le sigue las cemas chorreadas de piloncillo o azúcar, y las empanadas de chilacayote endulzadas con piloncillo.

En Tingüindín los panes son más que una delicia que endulza el paladar, ya que la creatividad de los artesanos purépechas se hace presente en la superficie de sus panes triangulares.

Receta y cómo hacer

El proceso de elaboración del pan de Tingüindín inicia con la mezcla de azúcar, sal, agua, levadura, manteca vegetal y se deja reposar toda la noche. Luego se enciende el horno de barro con leña y el pan se cuece con el calor que queda una vez que la flama se apaga.

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Luego se combina la masa con el piloncillo, la canela y el aguamiel, en las empanadas. Luego comienza la cocción, primero van las empanadas, luego las aguácatas y por último las cemas. Una vez que sale del horno, este se cubre con una capa de manteca para cuidarlo de la humedad. El pan de Tingündín puede durar hasta 20 días en perfecto estado.

Este pan suele elaborarse para eventos especiales como bodas, bautizos, XV años, entre otros, ya que por generaciones ha formado parte de los ritos purépechas. Incluso era empleado para los pedimentos de mano.

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